Responsabilidad Social Empresaria
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Trabajo Infantil y los establecimientos agrarios (PARTE 1)
El trabajo infantil y los establecimientos agrarios (1ª parte)

Julio del 2013



Por la Lic. Cecilia Theulé(i)


Abstract

En el siguiente trabajo describe los diferentes actividades agrarias de acuerdo con su vinculación con el trabajo infantil, luego las posturas que defienden la pertinencia del trabajo infantil y adolescente.

A continuación, se abordan las causas del fenómeno y sus consecuencias. El ángulo de acceso se hace desde la realidad latinoamericana, con foco en la actividad agraria.

Frente al fenómeno del trabajo infantil, cabría preguntarse por qué sigue existiendo una situación que aparentemente podría parecer fácil de combatir, y por qué no se llega a la erradicación completa.

¿Cuáles son las principales causas socio económicas que lo alientan? ¿Qué efectos se producen sobre los menores? ¿Existen posturas ideológicas que impulsen decididamente el trabajo de niños, niñas y adolescentes? ¿Es diferente el trabajo en producciones agrarias de otros trabajos en los que potencialmente pueden participar niños, niñas y adolescentes? ¿Qué debería tener en cuenta un productor o una empresa agraria a la hora de prevenir el fenómeno en el trabajo productivo que se desarrolla en su propiedad?

Finalmente, ¿existe algún tipo de recomendación que aporte alguna herramienta práctica de prevención para el sector?


Iniciando el tema

El trabajo infantil(ii) constituye un problema grave no sólo por el número de niños afectados, sino por las consecuencias negativas que ejercen las malas condiciones en que suele practicarse ese trabajo prematuro sobre el desarrollo personal del niño y sobre el desarrollo económico y social de los países.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en muchos países, el trabajo infantil es un problema principalmente agrario. En todo el mundo el 60% del total de niños de 5 a 17 años que trabaja lo hace en la agricultura, incluida la pesca, la acuicultura, la silvicultura y la ganadería. Esto equivale a más de 129 millones de niñas y niños. La mayoría (67,5%) de los niños trabajadores son miembros familiares no remunerados, pero en la agricultura el porcentaje sería más alto, y se combina con una entrada muy temprana al universo laboral(iii).

Para llegar a un abordaje correcto de la temática, es necesario tener en cuenta como documentación de referencia, los trabajos de las agencias correspondientes de Naciones Unidas(iv), la UNICEF y la OIT(v) sobre los temas de trabajo infantil, tanto los escritos de un modo general, como las investigaciones realizadas a raíz de un fenómeno recurrente en un determinado país(vi). Ambas fuentes combinadas, podrán arrojar luz a la hora de abordar las soluciones que se visualizan a partir del trabajo de los investigadores.

A continuación, deberá contarse con el modo en que la legislación vigente en cada país concreta los convenios internacionales suscriptos. En algunos casos, es necesario conocer las legislaciones precedentes(vii). Al tener en cuenta la evolución de la legislación y sus reglamentaciones, se puede seguir la línea hacia la que se dirige la jurisprudencia y la legislación actual de cada país.

Por último, los escritos técnicos editados por los Ministerios de Trabajo(viii) y Desarrollo Social –o ministerios semejantes- en cada país, son muchas veces guías útiles a la hora de establecer políticas para la empresa productiva, sus proveedores y sus clientes.

De todos modos, la realidad es a veces no abarcable por la reglamentación nacional. Y en los casos concretos,… ¿se puede juzgar de la misma manera cualquier tarea en la que trabaje un menor de edad? ¿A qué trabajo concreto se refiere la afirmación de que es en el campo en donde más niños trabajan(ix)?
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Seguridad Alimentaria Nutricional:
Tres claves para entender el concepto



Por el Lic. Sergio Britos

Introducción

Desde sus orígenes en la década del ´60 el concepto de Seguridad Alimentaria Nutricional ha ido incorporando progresivamente diferentes dimensiones de análisis conforme la propia dinámica de la problemática alimentaria reconocía distintos paradigmas.
En sus inicios, Seguridad Alimentaria era sinónimo de políticas vinculadas al aumento de la producción y la productividad agroalimentaria en un renovado intento por asegurar flujos de alimentos suficientes y regulares.
En los años ´80, tornó hacia el problema del acceso -económico- a los alimentos. Este momento fue coincidente con el paradigma de desnutrición calórico-proteica -el “hambre”- y el auge de programas de distribución directa de alimentos a la población pobre. Luego, ya en los ´90 el concepto de “hambre” fue progresivamente reemplazado por el de desnutrición “oculta”, denominación que reciben ciertas manifestaciones de carencias de micronutrientes que no necesariamente se reflejan en un cuadro de desnutrición calórico-proteica. Las personas, aún pobres, no necesariamente comen poco pero sí mal, de forma tal que las manifestaciones de hambre agudo son menores que otras formas de malnutrición: la talla disminuida en los niños, diferentes carencias de nutrientes esenciales y -más recientemente- el sobrepeso y obesidad.
Ya en los años actuales, Argentina comparte una tendencia que ya se ha globalizado. En la región latinoamericana, desde los ´60 pero en especial en los últimos 20 años aumentó un 15% la disponibilidad per cápita de calorías y prácticamente se duplicó el número de países con más de 2500 calorías diarias por persona.
La Encuesta Nacional de Nutrición (Ministerio de Salud de la Nación, 2006) consolidó y corroboró resultados de estudios previos: en niños pequeños el exceso de peso triplica o más la frecuencia de bajo peso y baja talla. Más aún, muchos niños con exceso de peso y aparentemente sanos tienen baja talla, anemia por deficiencia de hierro o ingestas insuficientes de calcio, vitamina C o algunos ácidos grasos esenciales (por ejemplo los de la familia omega 3). En la población escolar los problemas son los mismos -con excepción de la anemia-, de forma tal que la mitad de la población que llega a la adultez continúa con sobrepeso u obesidad y sus enfermedades relacionadas (diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, entre otras).
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Inocuidad, Alimento como Bien Social y RSE

Guillermo Spaini

Introducción


Este artículo pretende hacer una aproximación a la correlación existente entre los principios de la RSE, y la calidad e inocuidad de los alimentos, con un especial enfoque en los alimentos como un bien social, la inocuidad y los nuevos mecanismos de autocontrol

Nuestro punto de partida, es considerar a las acciones de RSE como una herramienta de gestión valida, para que las organizaciones, dedicadas a la producción de alimentos, logren un mejoramiento de la expresión de su rol social, y simultáneamente correlacione la búsqueda de la inocuidad y la rentabilidad, con el desarrollo sostenido de la sociedad y el medio ambiente.

Analizaremos los puntos de encuentro, entre RSE y los programas de gestión de la calidad. También veremos las coincidencias y las diferencias, entre estos dos modelos.

Acuñaremos, por otra parte nuevos conceptos como el de los derechos, de los no consumidores y trataremos sobre cómo debería interaccionar la RSE con los autocontroles en esta particular industria.

Asimismo veremos cómo han actuado las empresas productoras de alimentos en el pasado y como esperamos que actúen en los escenarios futuros.
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EticAgro firmó el Pacto Global
Firma del pacto Global

El 30 de marzo del 2009, luego de haberlo promovido durante 5 años, la Comisión Directiva de EticAgro ha decidido firmar el Pacto Global de Naciones Unidas.

Posteriormente, durante la II Asamblea del Pacto Mundial en Argentina, EticAgro fue elegido como miembro titular de la Mesa Directiva por el periodo julio de 2009 a julio de 2011

El Pacto Global o Pacto Mundial tiene 10 principios, a los cuales EticAgro se compromete a respetar y difundir:
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Responsabilidad Social Empresaria y la Nueva calidad
Conceptos Básicos (RSE)


Gustavo Secilio

La calidad en su definición más amplia consiste en la satisfacción de los deseos del consumidor.

La palabra calidad es un término con tantos significados y mensajes en el comercio mundial, que prácticamente ha perdido su valor real. Hoy pueden apreciarse frases hechas del tipo “productos de calidad”, “la calidad primero”, “garantía de calidad” etc.; cuando muchos de esos mismos productos no tienen ningún protocolo certificable externamente, y por ende ninguna garantía de lo dicho comercialmente.

Por ello es preciso destacar en este contexto la palabra “confianza”. El consumidor (sea éste final o intermedio) reclama ciertas exigencias de confianza en el producto que permitan garantizar, en primer lugar su inocuidad (si no es inocuo, no es alimento…), en segundo lugar sus características intrínsecas ( color, aroma, etc.), su origen y la forma de producción, y aun más.
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El Nuevo Paradigma del conocimiento
EN UN MUNDO donde el conocimiento de los ciudadanos prima por sobre los recursos naturales, la educación debe generar Capital Social de calidad, lideres y talentos con una Visión Compartida, en el marco de una Misión Colectiva y una Agenda Común. Esa es la clave para lograr capacidad de crear colectivamente nuevo conocimiento local. En nuestro caso, se trata de una tarea imprescindible si queremos una sociedad más rica y equitativa, a partir de una consolidación de la competitividad del agro argentino.

Hay que formar los mejores ciudadanos, profesionales y pensadores que, accediendo a la máxima calidad educativa posible sean profesionales idóneos, innovadores, creativos, que contribuyan al desarrollo científico-tecnológico, actúen éticamente y tengan claro el compromiso con el desarrollo y bienestar de su comunidad. Solo el conocimiento transformará nuestras ventajas comparativas, incrementando la productividad, en competitivas. Es una tarea ardua, compleja, pero posible; históricamente Argentina lo ha hecho y aún hoy en algunos casos demostramos, como comunidad, que podemos, sabemos y queremos hacerla.
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Producción Diferenciada mediante una Certificación Social


Ana Fernández Besada *

El objetivo de este trabajo es proporcionar algunos elementos para la discusión, dada la necesidad de crear un programa de certificación social 1 mediante el cual se reconocerá a las empresas del sector agropecuario que, comprometidas con los principios de la Responsabilidad social Empresaria, acrediten Buenas Prácticas Laborales (BPL) en su organización.

El respeto por el medio ambiente, asegurando alimentos más saludables parece dominar las condiciones de mercado de los últimos años. Diversas marcas garantizan certificaciones que cubren los aspectos que hacen a las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) 2 , para asegurar productos inocuos y saludables, y a la protección del medio ambiente mediante métodos ecológicamente seguros. De esta manera el acceso a mercados diferenciados basado en el cumplimiento de estándares en cuestiones de inocuidad, calidad, protección de ambiente, han estado en el centro de la atención para asegurarse una posición competitiva.

Calidad, inocuidad, compromiso ambiental son requisitos cuyo cumplimiento hacen a la responsabilidad Social pero no se limita esos aspectos. Más recientemente se registra una tendencia gradual pero creciente de parte de los consumidores, particularmente en países desarrollados, de contar con producciones diferenciadas por atributos que responden a ciertos criterios de orden “social”, que hacen al bienestar de la gente involucrada en los procesos productivos – productores, compradores, al empleo por parte de las empresas de prácticas socialmente responsables, asimilables a la noción de Buenas Prácticas Laborales (BPL).

En un sentido amplio las BPL, abarcan cuestiones que hacen tanto a la salud 3 y al ambiente laboral de los trabajadores agrícolas, a las relaciones de equidad entre los agentes que participan en la cadena de valor (productores, compradores, proveedores de insumo, etc., en los procesos de producción, post cosecha, procesamiento y/ de productos agropecuarios), o la no utilización de mano de obra infantil, entre otras.
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¿Por que participar?

¿Porque Participar?


Por Rabí Sergio Bergman

“Dejar de quejarse y esperar, abandonar el cómodo lugar del diagnóstico de mesa de café, de críticos espectadores de lo que nos hacen los políticos, enterrar la idea paralizante de destino y hacer una reflexión introspectiva sincera, acerca de lo que nosotros mismos hacemos o dejamos negligentemente de hacer respecto de nuestras obligaciones políticas como ciudadanos.”
“Lo que más nos desgasta a los argentinos tiene que ver con la decisión sociocultural de realizar diagnósticos sobre los problemas políticos, económicos y sociales. Porque sabemos de todo, pero nos abstenemos de actuar para contribuir a lo público”

Aquellas cosas que más nos desgastan tienen que ver con esta conducta por la cual los problemas políticos, económicos y sociales, entre otros el de la exclusión, tienen un espacio de deliberación y análisis centrado en el diagnóstico. Un tema que a los argentinos nos apasiona, porque sabemos de todo, pero cuando nos piden algo de todo eso, traducido en una acción de contribución a lo público, nos abstenemos, justificándonos con varios motivos.
Debemos sincerar nuestra hipocresía, cambiar el eje de la conversación.
La conversación no puede ser en reclamo, en queja de lo que nos hacen “ellos”, que no son otros que los que elegimos.
Emergen, así, dos dimensiones: la de los que hacen, que aparentemente está muy mal, y la dimensión de los que omitimos hacer, porque entendemos que “eso” no es para nosotros.

La Constitución Nacional es nuestro pacto social: allí hemos pactado no sólo una identidad emocional, sino un compromiso de desplegar la ava parte de la Argentina que somos. Si uno no sostiene su parte, rompe el contrato. No podemos tener la negligencia de reducir todo el proyecto de República al mero hecho de votar cada dos años.
Cuando uno cede los espacios públicos bajo el supuesto de que a lo público van los que no tienen nada para perder o los que llegan para quedarse con lo de los demás, habilita por omisión, por repliegue, que ese espacio sea tomado por lo peor.
Los espacios y el poder no se reparten, se ocupan. Por lo tanto, hay que reivindicar y ponerles optimismo y esperanza a las palabras política y poder. La política no sólo es buena, es imprescindible.
Hay un cisma entre lo privado y lo público, y por esa fisura se cae el país.
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El argumento empresarial de la RSE: 9 casos de América Latina y el Caribe. Juliano Flores, Enrique Ogliastri, Estrella Peinado-Vara e Imre Petry, Editores. Banco Interamericano de Desarrollo, noviembre 2007. Presentación de Antonio Vives, páginas 5 a 7
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La agroindustria como uno de los pilares de un desarrollo con mayor cohesión social


Por Bernardo Kosakoff y Roberto Bisang
Cepal

En los tiempos modernos el desarrollo económico ha estado ligado a las denominadas revoluciones industriales. La irrupción, en los últimos dos siglos, de un conjunto de inventos radicales -motor a vapor primero y a explosión después, sistemas de fundición de metales, automatización textil y metalmecánica, telefonía y posterior desarrollo de las comunicaciones, aviación y plásticos y otros sintéticos- motivaron saltos cuali y cuantitativos en la producción industrial que ligaron la idea de progreso técnico a la industria. Este proceso fue permeando lentamente hacia las producciones primarias por diversas vías -la mecanización del agro, el uso de fertilizantes y biocidas- pero siempre en una lógica donde las actividades relacionadas con el uso de la tierra fueron calificadas como “primarias” y fuertemente dependiente de procesos biológicos y climáticos alejados del control humano.
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Producción y Ambiente
Históricamente la Etica se ocupaba de valores y normas propias de los seres humanos. En las últimas décadas vista la importancia y urgencia de las cuestiones ambientales se ha debido redefinir la ética, para incluir las relaciones del hombre, los ecosistemas y la naturaleza. Así lo plantea Hans Jonas, quien elabora el principio de responsabilidad "Obra de tal manera que no pongas en peligro las condiciones de la continuidad indefinida de la humanidad en la tierra."

A continuación se presenta un documento que ha sido elaborado por Jorge Adámoli y discutido entre los miembros de EticAgro.

Gustavo Secilio
Director Ejecutivo
EticAgro

Producción y Ambiente: las dos caras de una misma moneda
Por Ing. Agr. Jorge Adámoli*
La relación del Hombre con la Naturaleza

Desde su origen, la historia de la humanidad puede describirse como un proceso creciente de apropiación productiva de la Naturaleza por el Hombre, donde se han establecido relaciones de predación, competencia, parasitismo y simbiosis, entre otras. A lo largo de su evolución, el Hombre fue perfeccionando las técnicas y los instrumentos que le permitieron apropiarse de estos bienes provistos por el ambiente.
Así, su participación ha ido creciendo en complejidad y profundidad desde cuando era un primate omnívoro dedicado a la recolección y a la caza hasta los más elaborados sistemas productivos de la actualidad.

En ese marco, la Naturaleza ofrece y permite producir una serie de bienes transables, que son los que han sido objeto de dicho proceso de apropiación productiva.
Sin embargo, no menos importantes son los servicios ambientales de carácter gratuito y no apropiables que, justamente por no ser transables no tuvieron, al menos hasta ahora, una adecuada valoración.
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RSE en empresas de Insumos y tecnología
Responsabilidad Social Empresaria en la industria de insumos y tecnología agropecuaria
Extraído del libro RSE: Hacia un pacto Global en el Agro. 2006

Ricardo Hara y Guillermo L. Cal

Ricardo Hara es presidente de EticAgro y Presidente de ACTA (Federación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria)

Guillermo L. Cal es Director Ejecutivo de CASAFE, Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes y Secretario Ejecutivo de ACTA
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Introducción a la Responsabilidad Social Empresaria (RSE)
(Extraido del libro “RSE: Hacia un Pacto Global en el Agro”. Gustavo Secilio, editor. FAUBA. 326 pág. 2006)
En primer lugar se precisarán “someramente” dos conceptos básicos: Etica y Moral, para luego poder describir de que se trata la RSE.
La Moral es un conjunto de normas, reglas y formas de conducta, aceptadas libre y conscientemente, que regulan la conducta individual y social de los hombres. Puede haber distintas “morales” como grupos hay en la sociedad (moral cristiana, moral militar, etc.) , y habitualmente se expresan en códigos morales escritos o no .
En cambio la ética puede entenderse como una reflexión (crítica y pensante) sobre la moral. O según Fernando Sabater: “La ética es el arte de vivir”, en el sentido de reflexionar (y cuestionar, y discutir y si fuera necesario cambiar) las distintas morales.
Para simplificar podría afirmarse que en la moral la actitud del hombre es dogmática, mientras que en la ética puede ser tolerante (pensante); la autoridad en la ética es el hombre (yo), mientras que en la moral es la sociedad (definida como el grupo que impone las reglas); la respuesta en la ética es racional, mientras que en la moral es dogmática.
La Unión Europea plantea que la Responsabilidad Social Empresaria “es, esencialmente, un concepto con arreglo al cual las empresas deciden voluntariamente contribuir al logro de una sociedad mejor y un medioambiente más limpio” (Libro Verde)
Esta definición es suficientemente clara, sin embargo queremos resaltar algunas palabras:
* Voluntariamente: la RSE es una decisión voluntaria, luego de haber cumplido todas las normativas legales obligatorias para las empresas. Este tema está explícitamente expresado en el Libro Verde de la Unión Europea. Aún así cuando se observan varios de los protocolos de RSE aparecen conceptos elementales que son parte de la legislación básica, como el trabajo infantil o el trabajo forzoso, etc. Y se debe especialmente a que en distintos países la legislación no es completa, no es clara o directamente no se cumple.
* Sociedad mejor: se refiere a la responsabilidad interna de la empresa con sus empleados, proveedores, accionistas, etc. y a la responsabilidad externa, es decir, con el resto de la sociedad.

Entonces, no se trata de que las empresas solo cumplan la leyes, sino que se involucren proactivamente con la sociedad.
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Global Reporting Initiative (GRI)
Global Reporting Initiative (GRI)
La Iniciativa del Reporte Global, en inglés Global Reporting Initiative (GRI) es una organización creada en 1997 por la convocatoria de la Coalición de Economías Responsables del Medio Ambiente (CERES) y el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) . El GRI ha desarrollado la “Guía para la elaboración de un informe de sostenibilidad”, cuya primera versión surgió en el 2000, la segunda en el 2002 y la tercera en el 2006. Su misión es mejorar la calidad, rigor y utilidad de los reportes de sustentabilidad para que alcancen un nivel equivalente al de los reportes financieros. Se basa fundamentalmente en la implementación del triple balance (triple bottom line), económico, social y medioambiental.
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Responsabilidad Social Internacional: SA 8000
Social Accountability 8000 ó SA 8000
Esta norma fue desarrollada inicialmente para la industria manufacturera por “Social Accountability International” (SAI). El grupo iniciador fue CEPAA (Consejo de la Agencia para la Prioridad Económica) que es una organización sin fines de lucro, fundada en 1997 en Estados Unidos y dedicada a mejorar el ambiente de trabajo y evitar la explotación laboral.
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