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Mención Especial Habitantes de la Tierra: Pioneros
Premios Concurso Habitantes de la Tierra










Mención Especial: Pioneros



Los Sucios y Excéntricos
Teresa Cazenave


Los trayectos eran largos, no tanto por las distancias, sino para las infinitas interrupciones a la vera del camino en un país extranjero. Del auto bajaba un hombre –para mis cinco años, un adulto mayor. Un viejo. Mi viejo que, promediando la década de los ‘70, rondaba los 35 años. Había que esperar en la camioneta junto a mamá y mis hermanos mientras él saltaba alambrados y comprobaba que la soja o el maíz crecían sobre el rastrojo de un cultivo previo. Recientemente llegado a los Estados Unidos como agregado agrícola en la Embajada Argentina, con sede en Washington D.C., ahora recorría los campos del centro y sur de esa nación como tantas veces lo había hecho, y lo haría, en su propia tierra. Adentro del auto reinaban las peleas, el fastidio y la indiferencia ante lo que él veía. Porque sus ojos eran puro asombro. Testigos de algo que no era estético. Impensado. Inédito.

Poco tiempo después, ese hombre, mi padre Jorge Cazenave, junto con otros, se manifestaría a favor de un sistema que, en ese momento, él tradujo como “labranza cero”. Un sistema resistido por numerosos técnicos y empresarios del sector. Pero esa prédica incesante le haría frente al rechazo generalizado y daría sus frutos 20 años más tarde. Fueron los iniciadores, las personas que plantaron la semilla de lo que luego sería el boom de la siembra directa, que produjo récords y ubicó nuevamente a la Argentina como punta de lanza mundial en la actividad agrícola.

Génesis y Crónica de un Auge

Al igual que el fuego, la rueda y otros grandes elementos que usa el hombre, nadie sabe quién inventó la siembra directa. Se supone que unos 8 mil años antes de Cristo, los seres humanos comenzaron a cultivar plantas, sembrando semillas con un palo afilado, lo que actualmente se conoce como “no till”. En casa se hablaba de labranza cero, hoy rebautizada como siembra directa, que permite que la planta deseada inicie su germinación junto con las malas hierbas.

A este primer método le siguió el arrastre de un palo, tirado por el hombre, para surcar la tierra y colocar la semilla. Se estima que unos 6 mil años AC, el palo era impulsado por un animal, procedimiento que, con ligeras variantes, continuó hasta que se sustituyó la tracción a sangre por un tractor, a comienzos del siglo XX. Entre 1940 y 1950 irrumpieron los herbicidas, importante aporte para controlar malezas.

Pero recién en la década del ´60 y, a partir de la difusión del famoso libro de Edward Faulkner, “La Locura del Arador” (Plowman’s Folly, University of Oklahoma Press, 1943), algunos estudiosos empezaron a preguntarse si era necesario arar.

Justamente en 1974, al arribar papá a los Estados Unidos, tomó conocimiento de esta nueva forma de cultivar, al mismo tiempo que se enteró de las investigaciones de Alfredo Lattanzi, Marelli y Signorelli en la Estación Experimental Marcos Juárez del INTA. Decidió, entonces contactarse con esos estudiosos y pioneros en el tema, Harry Young y Shirley Phillips, profesor de la Universidad de Kentucky. Hasta ese momento, papá creyó que se trataba de algo incipiente, residual y periférico pero, 1975, asistió a un congreso en Hershey, Pennsylvania, que contó con la participación de unos 1500 productores, además de Young, teniendo así la oportunidad de conocerlo personalmente. Además, se vinculó con Phillips y, en junio de ese mismo año, viajó con él a Lexington y recorrieron el estado, donde la “labranza cero” se generalizaba. Este encuentro con Philips también marcaría el inicio de una fuerte amistad, de la cuál participaron sus respectivas esposas, amistad que sólo culminaría con la muerte de Phillips, en los albores del siglo XXI.

Papá confiesa que la primera vez que vio la siembra sin arar no le gustó nada y volvió varias veces, por su propia cuenta, para ver cómo evolucionaban los cultivos. Sin embargo, después de un tiempo, lo deslumbró. Yo fui testigo ocular, aunque indiferente, de ese deslumbramiento, con esas paradas “forzosas” al costado del camino para observar la siembra, tomar notas y sacar fotos. Fotos que después había que ver, a oscuras, proyectadas contra la pared en diapositivas e intercaladas con imágenes de vacaciones familiares, algún logro académico o deportivo de mis hermanos, muestras de danzas propias y la primera nieve en nuestra casa temporaria de los Estados Unidos. Mientras nosotros nos adaptábamos a esa nueva vida, aprendiendo un idioma, y yendo todos los sábados por la mañana al colegio argentino de la Embajada, dónde mamá era maestra de grado y papá profesor de Geografía, él seguía con sus “incursiones”. Esto le valió que la empresa Allis Chalmers, pionera en la nueva técnica, le facilitara los planos de su sembradora, a la sazón, la más popular en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, en el Departamento de Agricultura de ese país (USDA, por sus siglas en inglés) conoció un aparato nuevo, -un videograbador, “un cassette, más grande que los de música, que refleja imagen”, dijo en casa-, donde pudo ver el video de una universidad que explicaba el ABC de la labranza cero o siembra directa.

En julio de 1976, la familia entera volvió a la Argentina pero papá tenía una idea clara, casi una misión: llevar este sistema a nuestra agricultura, contribuir con su difusión e implementación. Papá recuerda la frase de despedida del embajador Rafael Vázquez: “estoy listo para sembrar sin arar y cosechar sin sembrar”. A los pocos días de regresar, abría en Buenos Aires la tradicional Exposición Rural de Palermo, paseo obligado de mis vacaciones de invierno. Papá recorría los stands de maquinaria agrícola frente a mi aburrimiento y al de mis hermanos, más pendientes de otro tipo de entretenimientos. Pero él se sorprendió al ver que eran varias las compañías que presentaban equipos con una cuchilla, supuestamente adaptada para la siembra directa. En el stand de la empresa Agrometal, conoció y conversó largamente con Jorge Anaya, a quien luego acompañó a los Estados Unidos para ver equipos y familiarizarse con la nueva técnica. Así nacieron las primeras sembradoras nacionales que después imitaron otras empresas.

Al mismo tiempo, recién llegado al país, logró dos cosas: invitar a Phillips a Buenos Aires y organizar un seminario sobre “No Till” en la Universidad de Kentucky, en Lexington, al que asistieron profesionales argentinos de CREA, INTA, y, entre ellos, su futuro socio, Antonio T. Parsons; Ricky Baumer y Alfredo Lattanzi. En los años sucesivos llevó a más de 500 productores y técnicos a realizar seminarios en esa institución, coordinados por Phillips, con quien colaboraba Grant Thomas, que luego estuvo en la Argentina en varias ocasiones.

En nuestro país, Phillips dio charlas a los grupo CREA y con papá fueron a los campos de la familia Harriet, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, donde se combatía la erosión de los suelos con elementos mecánicos. Desiderio “Pochoco” Etchevers Harriet quedó fascinado con el visitante. Al año siguiente, Phillips regresó a la Argentina, con el apoyo de las provincias de Corrientes y Salta, para promover la siembra directa, y gracias a la ayuda de Jenaro García Oliver y Alejandro Reynal, ministros de Corrientes, de Agricultura y Economía; y Roberto Ulloa, gobernador de Salta. Luego papá y mamá y el matrimonio Phillips se trasladaron a Brasil para conocer los trabajos que Nono Pereyra y Franke Dijstra realizaban en el Planalto del Estado de Paraná.

En el lapso de tiempo transcurrido entre 1974 y los ’90, papá se transformó en un predicador de la siembra directa, junto con un pequeño grupo de profesionales que pasaban por excéntricos. Esto los llevó a polemizar con técnicos y empresarios. Con los pocos “amantes” de la metodología, construyeron un aparato especial para adaptar las sembradoras. Lo bautizaron “No Ara” y realizaron los primeros trabajos de algo que luego fue un “boom”. La desazón de papá lo llevó a diseñar No Ara para poder hacer labranza cero con las sembradoras existentes en los ‘70. Lo fabricaron en Zárate, en Ustáriz y Cía, gracias al ingenio de Abel Jaurena, encargado del campo La Gloria, y al apoyo entusiasta de Rodolfo “El Bebe” Ustáriz.

En La Gloria, hicieron las primeras siembras, que replicaron en Concepción del Uruguay, Entre Ríos y luego en otros lugares. Y fue en Salta, donde, al empezar a sembrar con estos equipos, se ganaron el apodo de “los sucios” por cultivar entre malezas.

La prédica inicial tropezó con la oposición de profesionales y productores que se aferraban al conocimiento tradicional y se resistían al cambio. Daba miedo desafiar lo que se consideraba habitual.

Además, en ese entonces, sólo se contaba con herbicidas a base de Paraquat y con los residuales, Atrazina y Linurón. Todo esto demoró la adopción de la técnica, que durmió por un tiempo para luego explotar, gracias a la aparición de nuevos agroquímicos y variedades de semillas resistentes al glifosato. Actualmente, es la principal forma de cultivo y ya nadie discute su importancia.

Por mi parte, de suelos, sembrados, tiempos de cosecha, régimen de lluvias y maquinaria agrícola sé poco y nada. Apenas distingo un cultivo de otro. Sin embargo, en mi infancia y adolescencia fui testigo silencioso de la labor constante y persistente de mi padre y de otros hombres y mujeres que supieron ver más allá de los paradigmas, rompieron moldes y preconceptos. Pusieron las primeras semillas pero, como buenos hombres de campo, no se desalentaron frente a las pobres y malas cosechas sino que siguieron trabajando con la frente en alto y con la mirada puesta en el futuro.

Reflexión


Actualmente nadie discute la importancia de la Siembra Directa ni su contribución en lo que se llama “la segunda revolución de las pampas”, que ubica una vez más a la Argentina como nación líder en producción agrícola.

Sin embargo, en sus inicios la técnica fue ampliamente rechazada. Como verdaderos pioneros, los hombres y mujeres que contribuyeron a su difusión e implementación, sortearon obstáculos y dejaron plantada la semilla de lo que luego sería un boom. Este relato es un homenaje a todos ellos, en especial a mi padre, Jorge Cazenave.


Descripción de la empresa /productor/institución: Jorge Cazenave, socio fundador del Estudio Cazenave y Asociados
Tipo de actividad: consultor y productor agropecuario
Antigüedad: 48 años
Cantidad de empleados del estudio: 50
Localidad en la que opera la consultora: Centro, Oeste, Sur, Litoral y Centro de la Pampa Húmeda, Chaco, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán y Formosa.
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Mención Especial Habitantes de la Tierra: Emprendimiento Asociativo
Premios Concurso Habitantes de la Tierra










Mención Especial: Categoría Emprendimiento Asociativo

Historia de Quijotes sin Final
Verónica Torassa


Esta es una Historia de Quijotes que, a diferencia de la mayoría de las historias, pretendo contarla sin final. Que no tenga Colorín Colorado porque si el cuento se acaba, se acabaría el motivo de nuestra historia, de nuestro Proyecto: mejorar la educación rural y calidad de vida de la comunidad rural de AZUL, CIUDAD CERVANTINA

Somos un grupo de azuleños de origen o por adopción y nos distinguimos por conformar una red en torno a tres valores: responsabilidad social, solidaridad y confianza.

Nos presentamos en orden alfabético, porque todos tenemos igual importancia Somos: alumnas y alumnos rurales, alumnos universitarios, capacitadoras en artesanía, ciudadanos y ciudadanas solidarios, funcionarios nacionales provinciales y municipales pertenecientes a diferentes áreas, inspectoras de educación oficial, hiladoras artesanales, maestras rurales, médicos veterinarios, padres (mamás y papás de alumnos), productores rurales, profesionales de la salud (generalistas, pediatras y odontopediatras), profesores de Educación Física, Plástica e Inglés.

La presento como una historia de quijotes por muchas razones. Creemos en la igualdad de oportunidades y comenzamos a trabajar en esta línea en abril de 2005. Pretendemos continuar defendiendo los derechos que tienen los niños y niñas del campo a recibir la misma calidad de educación que los niños y niñas de la ciudad.
Creemos también que la distancia no debería ser una barrera para asegurar la equidad social.

Fuimos aprendiendo a desarrollar la tolerancia a la frustración y a rebotar frente a las adversidades que fueron muchas y sabemos que seguirán apareciendo. Superarlas, sin embargo, fortaleció la confianza y las lealtades entre quienes compartimos un mismo objetivo.
Si bien fuimos ignorados y hasta considerados un tanto “locos” por pretender cambiar una realidad vivida por unos pocos habitantes rurales pero decididamente injusta, continuamos apostando a sostener ese cambio.

Sin embargo, a pesar de ello, nunca perdimos el humor. Algo parecido le pasó a Don Quijote y seguramente, nuestra ciudad de Azul tiene muchos ejemplos “quijotescos” que nos han significado recibir la distinción de Ciudad Cervantina de la Argentina por parte del Centro UNESCO Castilla La Mancha (Enero 2007)

Somos muchos y diferentes lo que hace que la diversidad de miradas, de estrategias, de pertenencias políticas e institucionales sumen y no resten. Nos hemos propuesto pensar y actuar más allá de los propios intereses.

Por otro lado, el trabajo en RED ayuda a fortalecer vínculos y a desarrollar la tolerancia necesaria para aceptar que dos piensan mejor que uno y muchos personas juntas que aprenden a escucharse, desarrollan coraje para imaginar y hacen posible lo que desde un sólo lugar sería impensable.

Como actores de nuestra RED nos hemos ido enriqueciendo como personas y como ciudadanos, generando un genuino capital social fundamental para el desarrollo integral de una comunidad y que a través de sueños y acciones colectivas también contribuimos a desarrollar nuestros sueños.

Nuestra RED INTERSECTORIAL se inicio con el trabajo de nueve instituciones que hoy la integran catorce, pertenecientes al sector público, privado y la sociedad civil.

En los cinco años que llevamos trabajando esta RED ha contribuido a la creación de 8 circuitos integrados por 22 escuelas rurales de baja matrícula que se encuentran una vez por semana posibilitando que sus alumnos accedan a las materias de Inglés, Plástica, Educación Física e Informática. Esta alternativa, a diferencia de la estrategia de otro momento denominada Concentración, propone el fortalecimiento de las escuelas rurales existentes y hasta la apertura de nuevas: concretamente en estos cinco años se abrió una escuela que había sido cerrada.

Las actividades socializadoras e inclusivas, con un enfoque de territorialidad, han tenido un fuerte impacto en la comunidad rural: el encuentro semanal rotativo de cada circuito no solamente favorece el acceso a estos conocimientos sino que ha fortalecido el sentimiento de pertenencia de los pobladores de los Parajes. Al mismo tiempo, los encuentros estimulan el trabajo en equipo de las maestras rurales para organizar actividades grupales como actos patrios, encuentros recreativos en el campo y en la ciudad, diseño y redacción de semanarios camperos, bailes en los propios Parajes con activa participación de la comunidad, actividades de las que tenemos muchos ejemplos que van acrecentándose año a año.

Con el firme propósito de asegurar la igualdad de oportunidades, se crearon 5 servicios de educación inicial llamados SEIMM (Servicios de Educación Inicial de Baja Matrícula) en las Escuelas N°39 Paraje La Chumbeada, Escuela N°57 Paraje Shaw, Escuela N°24 Paraje Villa Laza, Escuela N°65 Estancia San Pedro, Escuela N°49 Paraje Martin Fierro

Visualizada la transitabilidad de los caminos como una de las principales debilidades del Proyecto, se discutieron criterios de prioridad para realizar el entoscado de caminos de acceso a las escuelas rurales. Si bien el propósito no ha concluido, se llegaron entoscar dos caminos que hoy garantizan a los alumnos el acceso a dos escuelas: 65 Estancia San Pedro y 41 Paraje Las Rosas
Alcanzamos también en este último año a brindar conectividad a Internet en 3 escuelas (Escuela N°16 Paraje la Colorada, Escuela N°24 Paraje Villa Laza, Escuela N°36 Paraje La Pequeña) Es nuestro sueño superar la brecha digital y lograr la conectividad de todas las escuelas rurales en el corto plazo, contando cada una con computadoras para ese fin.

La atención de la salud de los chicos y chicas rurales fue y sigue siendo un objetivo de trabajo que compartimos con diferentes instituciones que facilitan esta tarea brindando atención pediátrica y odontopediatrica en cada escuela

Haber descubierto en el año 2005 un caso de Hidatidosis en una alumna, determino que iniciáramos campañas de prevención de de esta zoonosis endémica de la Cuenca del Salado que tiene una fuerte prevalencia en la zona centro de la provincia de Buenos Aires.

También hemos promovido desde el año 2006 la pluriactividad rural, estimulando el involucramiento de mujeres rurales en un emprendimiento de hilado artesanal “Hilados del Azul”, coordinado por dos capacitadoras en 4 escuelas rurales (Escuela N°16, Paraje La Colorada, Escuela N°33 Paraje Arroyo de los Huesos, Escuela N°57 Paraje Shaw y Escuela N°9 Paraje Manantiales de Pereda) y en la ciudad rural de Cacharí (3000 habitantes) a donde concurren mujeres de dicha localidad y con residencia en zona rural.

La capacitación de estas interesantes mujeres en su propia comunidad no solo ha favorecido la amistad entre ellas sino que también las ha estimulado a participar en eventos fuera de sus Parajes viajando en grupos a la ciudad de Azul y a Bs. As para exponer sus trabajos.

El trabajo en RED supone que cada una de las instituciones y actores aporta a partir de sus posibilidades, creándose una fuerte sinergia que alimenta círculos virtuosos de crecimiento

Citamos en este resumen de nuestra Historia sin final, algunos ejemplos:
• Las visitas de pediátras y odontopediátras las realizan residentes del Hospital Materno Infantil. El traslado es facilitado por Azul Solidario y la Dirección de Zoonosis Rurales que aporta el vehículo y chofer colaborando el Municipio con el combustible. Se cuenta con el aval profesional también del Círculo de Veterinarios de Azul.
• De las capacitadoras de Hilados del Azul, sólo una es remunerada por el Municipio. La segunda realiza la tarea desde Azul Solidario. El costo del traslado lo asume la Sociedad Rural de Azul y Azul Solidario que también dona lana.
• Las clases de Informática son dictadas en forma solidaria por alumnos de la Facultad de Agronomía y Facultad de Derecho. Su traslado al campo lo financia la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) y colabora Azul Solidario
• La reparación de las computadoras la realizan los alumnos del Centro de Formación Profesional N°401
• Las computadoras, ruecas y telares, la financiación de viajes –paseos a la ciudad de Azul, La Plata, Buenos Aires, Lujan y Pilar han sido cubiertos por la RED FACILITADORA conformada por Banco Industrial, Banco Comafi, CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la equidad y el crecimiento), Grupo PUENTES, Embajada de Australia, Fundación Noble, Grupos CREA “Azul Chillar” y “Tapalque II”. Contamos también con la donación mensual para las 22 escuelas de la Revista INTERCOLE.

Es nuestro propósito continuar construyendo esta Historia convencidos de que necesitamos promover la responsabilidad social, la solidaridad y la confianza como valores que facilitan el desarrollo humano y social, base del desarrollo local integral de nuestra comunidad.

Intentaremos seguir ampliando la RED FACILITADORA que favorece y estimula el crecimiento de nuestra RED INTERSECTORIAL local.

Ambas son y están abiertas para todos aquellos que se quieran sumar
a seguir escribiendo nuevos capítulos de esta Historia de Quijotes sin final.

Lic. Verónica S de Torassa

Coord. General de RED INTERSECTORIAL Proyecto "Mejoremos Juntos la Calidad de Nuestra Educación Rural"

Partido de Azul. Pcia Bs. As

Argentina

Reflexión sobre la importancia de la historia:

Esta Historia pretende mostrar. que

* son mejores las posibilidades de modificar situaciones de iniquidad social si son abordadas por varias instituciones que se vinculan para alcanzar un objetivo, en este caso la igualdad de oportunidades educativas de la población infantil rural Partido de Azul

* la responsabilidad social, la capacidad asociativa, la confianza y valores como el respeto por la opinión del otro y la solidaridad, van construyendo el capital social necesario para el desarrollo integral de una comunidad

* esta capacidad asociativa se va fortaleciendo a medida que se alcanzan los objetivos propuestos y evaluados por los actores, en nuestro caso de nuestra llamada RED INTERSECTORIAL que que fue formándose de a poco pero en forma sostenida,generándose un proceso sinérgico que potencia las ideas y fortalece los vínculos

* la gestión mixta público-privada es posible en la medida que se antepongan los intereses de la comunidad por sobre los personales, en nuestro caso particular: la comunidad educativa inicial y primaria rural.

* es posible que actores pertenecientes al Tercer Sector puedan involucrarse como facilitadores del trabajo en RED
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Mención Especial Habitantes de la Tierra: Productor
Premios Concurso Habitantes de la Tierra










Mención Especial: Productor



La Muerte de un Campesino
Bernardo Schifrin


(Los datos biográficos pueden no ser exactos, el homenaje a nuestros campesinos sí.)

Don Puño vivió siempre en el puesto donde nació.

En el Norte argentino se llama puesto a una pequeña fracción de tierra ocupada por los moradores desde tiempos inmemoriales, a veces amparados por antiguas mercedes reales, otras en las que poseen algunos recibos pagos del impuesto inmobiliario con la idea de solicitar algún día la posesión veinteañal, cosa que por el gasto y las dificultades generalmente no realizan, y en la mayoría de los casos sin ningún título que los respalde.

El puesto de Don Puño está ubicado en el Sur de La Rioja, donde la escasez de lluvias y pasturas en las estancias alcanza para albergar un vacuno cada 8 ó 10 hectáreas. Don Puño vivía en un puesto de 240 Hectáreas, criaba vacunos y cabras. En los puestos la cantidad de animales por hectárea es mayor que en las estancias, a veces se duplican los vacunos, además de las cabras.

Es claro, que requieren mucho más trabajo, llevarlos a tomar agua, a sitios donde quede pasto, vigilar para que no penetren depredadores, encerrarlos en corrales de palo a pique todas las noches, en fin, la ancestral tarea de los pastores.

Cuando Don Puño llegó a la edad de merecer se emparejó con su compañera de toda la vida, tuvieron ocho o nueve hijos en buena salud, gracias a Dios. Como en el puesto todavía vivían los padres, además de cuidar los animales, había que procurarse el puchero de otra manera, Don Puño se hizo carbonero, trabajo duro si los hay, cuando los changuitos cumplían 8 años, y habían aprendido a escribir su nombre y apellido, los llevaba para que lo ayudaran, así fuera para cuidar que el fuego no se apagara, ni se encendiera demasiado, durante los ratos en que él dormía, hachaba, o realizaba otras tareas.

Era hombre de pocas palabras, y con esas pocas y su ejemplo los fue educando, le salieron buenos para ese existir sacrificado, mucho trabajo, poca comida y nada de lujos.

Llegó el día en que por el propio devenir de la existencia debió hacerse cargo del puesto. Su situación no mejoró demasiado. A la zona no había llegado el mestizaje y los animales rendían poca carne, y los pagaban menos de lo que rendían, por no hablar de los veranos en que se retrasaban las lluvias, en que había que venderlos por nada, mandarlos a un lugar distante en el que los tuvieran a pasto a cambio de mensualidades difícilmente recuperables, o resignarse a ver morir a los más débiles. Quedaban las cabras, pero los cabritilleros se aprovechaban y bajaban sus ofertas.

Don Puño tenía la represa bien desembarrada a pala, para que el agua le rindiera más tiempo, pero así y todo había que comer o comprar pasto para seguir manteniendo algunos animales. Don Puño pasaba hambre, sus hijos comían menos, y se compraba pasto.

Durante un periodo de normalidad en las lluvias (300 a 400 mm. anuales) comenzó el mestizaje y la cosa mejoró, ya sea algún vecino que había conseguido un torito mocho negro, o de esos con joroba, o el INTA que con su escaso personal de extensión alcanzó a llegarse para la inseminación.

Los hijos ya eran grandes y habían volado en busca de otros horizontes, o aportaban changueando afuera.

La familia de uno de ellos se ocupaba de un tambo criollo, ordeñaban a mano las vacas, para preparar queso, o para venderla por los alrededores, gorda y sin bautismo.

Mientras tanto se había construido el Dique Saladillo, que se destinaría a la ganadería, la canalización se pagó dos veces pero se tragaron el presupuesto, no se concluyó nunca, y con el tiempo se volvió casi inservible, agua amarga y salada.

Hasta que llegaron tres años de sequía , la vieja no llegó a verla, Don Puño se quedó sin compañera a los setenta y pico.

El hijo con su familia se fueron a trabajar a Córdoba, y una de las mujeres se quedó a cuidarlo. Otros hijos que vivían cerca andaban por el puesto para ayudarlo varias veces por semana, Don Puño se volvió todavía más callado.

No sé si fue la enfermedad, o la tristeza, Don Puño se agostó con la sequía.

Información

Propietario hasta el 31/03/2009 de Fincas el Renuevo de B.Schifrin, con 7 Fincas olivícolas de 15 has. c/u, fábrica de elaboración orgánica, vehículos, etc. en la Colonia Ortiz de Ocampo, Pcia de la Rioja y una Finca hortícola de 14 has. en las cercanías.
Comercializaba en mercado interno y exportaba- Desde esa fecha cedió por 10 años la explotación a una sociedad de parte del personal.
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Mención Especial Habitantes de la Tierra: PyME
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Mención Especial: Categoría Empresa Pyme o Familiar


Grupo Romagnoli


“Mi obsesión por cuidar el suelo viene desde mi época de estudiante, y no dudé un instante que esta se iba a convertir en la razón de mi vida”.
Jorge Romagnoli.
Presidente de GRUPO ROMAGNOLI


Introducción

Nuestra historia comienza en la década del ´70 cuando, por entonces, un estudiante de agronomía de la Universidad Nacional del Nordeste soñaba con un sistema de producción agropecuario sustentable en el tiempo. Y así, en 1977, Jorge Romagnoli comienza con sus primeras experiencias en sembrar sin arar sobre un suelo cubierto de rastrojos. Nadie lo sabía por entonces, pero se estaba comenzando a gestar una nueva revolución en el campo argentino. Una innovación que marcará un antes y un después en la agricultura argentina y mundial, la siembra directa. Y Jorge estaba siendo parte de un puñado de pioneros que se animaron a cambiar el paradigma reinante en la agricultura, el de la labranza.
Justamente muchos de esos pioneros compartieron experiencias, conformando poco tiempo después la hoy conocida Aapresid; entidad clave en la difusión y adopción de la siembra directa en Argentina.
El desafío era grande, pero los fundadores de lo que hoy es Grupo Romagnoli tenían clara una visión: “que para poder hacer agricultura y producir alimentos de manera sustentable, era clave gestionar el ambiente; minimizando los impactos negativos y mejorando todos los aspectos que el conocimiento científico brindara la oportunidad”.
La siembra directa fue el disparador para que una mirada biológica, productiva y respetuosa del ambiente se desarrollara en La Lucía, campo emblema de Grupo Romagnoli. Así, conceptos como rotación de cultivos, con ajuste de diversidad e intensidad; nutrición vegetal y reposición de nutrientes al suelo; incorporación de tecnología digital y agricultura de precisión; y la incorporación de cultivos de cobertura para maximizar la biología de suelos, comenzaron a dejar de ser sólo conceptos reclamativos y pasaron a ser una realidad tangible. Se logra, así, transitar por el camino conciliador entre producir más alimentos y el hacerlo de manera sustentable. Justamente, dando respuesta al principal desafío que hoy enfrenta la Humanidad.



Ideas, acción y resultados

La implementación de siembra directa, y de un conjunto de Buenas Prácticas Agrícolas, como la rotación de cultivos, el manejo integrado de plagas, la nutrición y fertilización estratégica, y el uso de herramientas de agricultura de precisión; permitieron triplicar la productividad de los campos en poco más de veinte años.
La siembra directa frenó los procesos erosivos, más agua estuvo disponible para los cultivos. Se aumentó así la frecuencia y diversidad de cultivos. Esto es más cosechas por unidad de tiempo y superficie; lo cual acompañado por la fertilización estratégica primero y la inclusión de cultivos de cobertura después, permitieron pasar de 3 a 11 toneladas de grano por hectárea y por año en La Lucía. Proceso que fue y es acompañado por una mejora en los principales parámetros ambientales, en lo que a calidad de suelo respecta. Clara muestra que la disyuntiva entre producción y ambiente tiene un principio de salida no conflictivo.


Conocimientos e investigación

El realizar esta nueva agricultura biológica, productiva y sustentable no es una meta a alcanzar; es transitar un proceso de mejora continua dónde permanentemente se corren las metas. Un equilibrio dinámico con un norte claro: mayor producción, cuidado del ambiente, y generación de conocimientos que permitan seguir innovando.
En este camino, Grupo Romagnoli viene participando activamente de investigaciones interdisciplinarias e interinstitucionales en temas que se consideran trascendentes para el futuro de la agricultura sustentable. Por ejemplo, junto a Aapresid e IPNI viene desarrollando de 1999 un estudio de largo plazo para detectar deficiencias nutricionales en dos rotaciones de cultivos. Más allá del valor científico y académico de estos resultados; los mismos han sido y siguen siendo adoptados por Grupo Romagnoli para su área de producción agropecuaria; siendo para de la explicación de los saltos productivos logrados. Además, toda la información es publicada por Aapresid e IPNI como información de difusión masiva.
El último gran salto en investigación y desarrollo es la participación de Grupo Romagnoli del Proyectos de Área Estratégica (PAE), denominado BIOSPAS (Biología de Suelos Para una Agricultura Sustentable). Se trata de un proyecto de investigación en biología de suelos en siembra directa, del cual participan 11 equipos de investigación y gestión pertenecientes a universidades públicas, centros de investigación estatales, ONGs, y empresas privadas; entre ellas Grupo Romagnoli. El PAE se encuentra bajo la órbita del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación; y cuenta con la coordinación de Aapresid como entidad aglutinante.
Grupo Romagnoli participa con el aporte de campos y situaciones reales para que los equipos de investigación puedan desarrollar sus tareas. Aporta también recursos económicos, humanos, técnicos y administrativos para el funcionamiento del proyecto. Y en simultáneo su experiencia y abordaje sistémico es puesto en juego para encontrar una temática amplia, desafiante y poco conocida como la dinámica de la biología de suelos en siembra directa.
A diferencia de los temas físicos o químicos, hoy no existe un consenso en la comunidad científica para establecer cuáles son los indicadores biológicos más eficientes; y creemos que el próximo salto cuali y cuantitativo en materia productiva y de gestión ambiental vendrá de la mano de la biología de suelos.
Estamos buscando los por qué para empezar a dilucidar las correlaciones de estos parámetros diferenciales con la calidad de suelo y productividad. El proyecto es único en el país y cuenta con por lo menos tres investigadores por cada grupo de trabajo y una asignación total de fondos (públicos y privados) de más de 3 millones de pesos.

Valores y Responsabilidad Social Empresaria

El recorrido de estos años de historia no hubiera sido posible si como brújula principal de este proyecto no hubiéramos incluido la coherencia y como valor principal. Ser Responsable Socialmente desde el ámbito Empresario, lo que no es solo brindar ayuda o realizar acciones filantrópicas sino hacerlo carne y tenerlo incorporado en los valores que rigen a diario nuestras acciones.
Asumimos con responsabilidad individual de los actos propios establecimos nobleza de objetivos, siempre mostrando con hechos lo que decimos que hacemos. Se trata de un proceso colectivo, no individual, dónde se suman ya más de 45 personas que trabajan en las empresas de Grupo Romagnoli.
A tal fin en estos años, y como correlato necesario e ineludible de esta historia, hubo una construcción en la Gestión de Talentos, para que todas las personas que formamos parte de este proyecto, y aquellas que se quieran sumar, estemos a la altura de la circunstancia; pudiendo crecer siendo parte del mismo.
Somos hombres de tareas múltiples, lo cual nos proporciona la visión trascendente y superadora que hoy promovemos para contagiar a otros. Al mismo tiempo nos dejamos contagiar por diversos grupos de innovadores y personas con mirada hacia el futuro. En este sentido, directivos y staff del Grupo son miembros activos e involucrados en Aapresid y la Fundación Darsecuenta; como parte de multiplicar el mensaje; y a la vez recibir y crecer a partir del intercambio.
Sumado a ello, estamos promoviendo acciones para generar conciencia en la comunidad sobre la necesidad de mantener los recursos naturales en su máxima expresión productiva. Se generan ámbitos de participación y debate en los ciclos de conferencias que realizamos en la empresa; abiertos a la comunidad. Las mismas están nucleadas en 6 reuniones abiertas por año dónde se invita y participa la comunidad de Monte Buey (dónde se haya instalada físicamente Grupo Romagnoli) y localidades vecinas. Creemos que de nada sirve que una empresa y su gente crezcan, si la comunidad en la cual está arraigada no lo hace.
Para ello, es fundamental la capacitación y la apertura. En consecuencia, en 2008 se realizó un convenio entre Grupo Romagnoli y el Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía (UBA) para realizar un Postgrado en Agronegocios en instalaciones del Grupo, en la propia Monte Buey. Estas instalaciones, terminadas en 2007 incluyen un auditorio con capacidad para 120 personas, donde se dicta el postgrado, se realizan las conferencias abiertas a la comunidad y nos capacitamos quienes formamos parte de Grupo Romagnoli.


Agricultura Certificada, el nuevo desafío

Como parte del proceso evolutivo del sistema de siembra directa, Grupo Romagnoli decidió sumarse entre las empresas pioneras en adoptar Agricultura Certificada. Se trata de un sistema de gestión de calidad productivo y ambiental, desarrollado e impulsado por Aapresid. Es un sistema de gestión específico para sistemas en siembra directa sustentables.
Grupo Romagnoli, ha incorporado al proceso 5 establecimientos, entre propios y arrendados, y se espera que durante 2010 se alcen la certificación.
La Agricultura Certificada es un sistema de gestión de calidad de los procesos productivos en un sistema de Siembra Directa. Ha sido diseñado para mejorar la gestión empresarial y optimizar la eficiencia en el uso de los recursos. El resultado es mayor productividad, en el marco de un sistema ambiental y energéticamente sustentable. Permite evaluar la gestión productiva con respaldo científico y observar cambios recientes en el manejo así como su impacto en el sistema. Es una herramienta para integrar propiedades del suelo e interpretar procesos complejos.
Los principales beneficios que ofrece este Sistema de Gestión de Calidad (SGC) son por una lado brindar herramientas para una gestión agronómica profesional a través del registro ordenado de información y el análisis de indicadores de calidad, y por el otro mostrar al resto de la sociedad cómo son los procesos de producción de alimentos y su impacto sobre el ambiente, permitiendo capturar el valor de la externalidad positiva de la agricultura de conservación.
AC consta de un manual de Buenas Prácticas Agrícolas, y de la medición de indicadores científicos de salud de suelo; junto a indicadores de eficiencia de gestión. Sentimos que ingresando en este sistema de gestión de calidad podremos hacer aún más eficiente la gestión productiva; y a la vez poder ir monitoreando el impacto de nuestras acciones sobre el ambiente. En simultáneo, producir bajo procesos certificados por su gestión ambiental abre la posibilidad a futuro de capturar el valor que las externalidades positivas de una buena gestión ambiental tiene sobre la comunidad en su conjunto.


Síntesis Final

Promovemos el conocimiento como motor del desarrollo, acompañado de trabajo, innovación, inversión y tiempo es el desafío que tenemos para adelante y al que queremos contribuir.
- Mostramos como son nuestros procesos de producción de alimentos y su impacto en el ambiente. Ya no hablamos de “explotación agropecuaria” sino sistemas de producción cuyo objetivo es gestionar la oferta ambiental, maximizando la productividad y minimizando el impacto ambiental; o incluso mejorándolo.
- Nos comprometemos a renovar el compromiso todos los días, para promover el desarrollo y la inclusión social en la comunidad de la cual somos integrantes activos.
- Tenemos como norte el ser sustentables, en las dimensiones económica, ecológica, energética y ética (Paradigma de las 4E).
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Historias Premiadas: Habitantes de la Tierra
Habitantes de la Tierra
Valores del Campo Argentino


Concurso de historias responsables

Ganadores:

Para leer la historias haga click en el link

Categoría Empresa PYME o familiar:
Primer Premio: Cruz de Piedra: un lugar en el mundo. Carlos Corvalán.
Mención especial: Grupo Romagnoli. Jorge Romagnoli.

Categoría Productor Agropecuario
Primer Premio: Todo lo conseguí con mis manos. Hermindo Exequiel Echeverria.
Mención especial: La Muerte de un campesino. Bernardo Schifrin

Categoría Organización pública o privada
Primer Premio: La Chocleada. Nicolás Boero

Categoría Emprendimiento Asociativo
Primer Premio: Historia de una Cooperativa. Luis Felipe Avella
Mención especial: Historia de Quijotes. Verónica Torassa

Categoría Pionero
Primer Premio: Porque el país se hizo a fuerza de pico y pala. Gisela Zon
Mención especial: Los sucios y excéntricos. Teresa Cazenave

Categoría Empresa Grande
Primer Premio: La Historia de un cambio: dejando nuestra huella en las comunidades rurales de Santiago del Estero. Manpower

Jurados

Ricardo Hara (EticAgro), Gustavo Secilio (EticAgro), Pablo Romero (AACREA), Carlos Curci (CAPA), Fernando Vilella (FAUBA), Flavio Fuertes (Pacto Global, Naciones Unidas), Roberto Bisang (CEPAL), Bernardo Kosakof (CEPAL)
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Premio Habitantes de la Tierra: Empresa Grande
Premios Concurso Habitantes de la Tierra










Primer Premio: Empresa Grande



La historia de un cambio: Dejando nuestra huella en las comunidades rurales de Santiago del Estero.
Manpower


Con casi diez años de existencia, desde la Unidad de Negocios Rural de Manpower brindamos a nuestras empresas cliente de la agroindustria servicios de recursos humanos. Nos ocupamos desde del reclutamiento, traslados, exámenes médicos, evaluación y fichaje de trabajadores rurales, hasta del pago de haberes, construcción de campamentos y provisión de comida y vehículos. Además, capacitamos a todos los trabajadores en temas de seguridad e higiene y formación sanitaria con el objetivo de prevenir accidentes y/o enfermedades propias de las zonas rurales.

A partir de este negocio, durante el período de octubre a febrero reclutamos anualmente, solamente en Santiago del Estero, a unos 15.000 trabajadores rurales. Se trata de hombres que año tras año se desempeñan como trabajadores en industrias vitivinícolas, frutales y semilleras de diferentes zonas del país realizando tareas en una variedad de actividades propias del campo como el despanojado del maíz, alambrado y raiciadas (juntar raíces), entre otros.
Ser supervisor de campo1 me permite establecer vínculos profundos y cotidianos, tanto laborales como afectivos, con estos trabajadores y sus familias que viven en el corazón del monte Santiagueño, en diferentes localidades del interior de esta provincia2. Día tras día descubro las estrategias que desarrollan para sobrevivir en contextos de aislamiento y adversidad donde la realidad de pobreza es sentida y manifiesta. Se trata de familias numerosas con serias dificultades para acceder a mayores posibilidades de educación y a los servicios más básicos e indispensables de salud publica.

Sus hogares se encuentran en parajes rurales, en los que la escuela se convierte en el espacio público que articula y nuclea a la comunidad, estando bastante aislados de los ámbitos urbanos más cercanos. Cuentan con los recursos naturales que ofrece el monte santiagueño: la tierra, la vegetación, el agua de lluvia. Todo esto lo utilizan para levantar un hogar, alimentarse y autogestionarse el trabajo diario basado en la crianza de animales, el trabajo con madera, la fabricación de carbón, ladrillo y artesanías en telar para la venta.

La vida cotidiana de los trabajadores rurales, basada en el trabajo y el esfuerzo, se encuentra dividida en dos etapas. La primera, que según ellos mismos, caracterizan como la más sacrificada y la menos segura. La otra, más digna, en la que se sienten parte de algo importante, que les posibilita una variedad de aspectos relacionados al desarrollo y el crecimiento personal y familiar. ¿Cuál es la línea que marca esta diferencia? El trabajo formal y decente que brinda un salario (bastante superior al ingreso promedio en esas zonas), y también, bienestar, definición de una identidad y el sentimiento de sentirse parte de un proyecto.

Y es aquí donde el trabajo aporta su valor como la actividad indispensable para la vida de toda comunidad y familia campesina. Les permite diferenciar entre lo que significa proyectar, planificar y pelear por una mejor calidad de vida, y lo que es la frustración, el estancamiento, la falta de oportunidades y las necesidades básicas insatisfechas.

La primera de estas etapas, la más desfavorable, se caracteriza por ser la más extensa. Es durante unos siete meses que los trabajadores rurales y sus familias desarrollan distintas estrategias de supervivencia a partir de trabajos informales, precarios y expuestos a distintos peligros, sin ningún tipo de obra social, ni seguros de vida. Se vive y sobrevive, con mucho esfuerzo, en el día a día.

En esta época, desde Manpower estamos presentes en la vida cotidiana de los parajes rurales a partir de nuestro programa “Huella Solidaria, un camino para mejorar la calidad de vida de los comunidades rurales”3. Entre los meses de marzo y septiembre, semanalmente visitamos las comunidades para compartir el desarrollo de ciclos de talleres de formación sanitaria. Es muy reconfortante ver que a partir de este trabajo, la vida comunitaria de los parajes se intensifica al encontrar, en este espacio de participación que promovemos, un ámbito de diálogo e intercambio para reflexionar sobre las problemáticas propias del lugar.
La segunda etapa se relaciona con el “período de campaña”, momento en el cuál los trabajadores rurales comienzan a prestar tareas a partir del trabajo de la Unidad de Negocios Rural de Manpower. Allí nuestro vínculo se intensifica aún más.

Los hombres campesinos esperan con gran entusiasmo comenzar con los preparativos de aquella actividad que los convierte en “trabajadores golondrinas”. Según sus propios testimonios, es la etapa que los reconforta, que les devuelve las posibilidades de progreso. Comparan su vida laboral en esta etapa con la de las hormigas. Ellos dicen: “como las hormigas, nosotros también trabajamos y ahorramos en el verano, para sobrevivir en el invierno”.

Esperan estos momentos para invertir sus ganancias en equipar sus hogares y mejorarlos en cuestión de infraestructura. Año tras año intentan continuar adelantando, a pesar de saber y ser concientes de que el proceso de crecimiento es lento y se basa en un gran sacrificio.

El cambio está a la vista cuando uno recorre el campo. Puedo mirar cuánto crecimiento se va generando y admirar a cada familia como protagonista de su progreso. Están más preparados para enfrentar las crisis, el malestar social, los obstáculos diarios. Son concientes de lo importante y la responsabilidad que significa tener un trabajo formal. Los trabajadores, los niños, las mujeres poseen obra social durante esta etapa; los hombres poseen un seguro de vida y están protegidos por las leyes laborales. Por todo esto la etapa de la campaña rural es la más esperada por cada familia campesina.

A medida que avanzamos en el tiempo, nuestros trabajadores rurales buscan perfeccionarse en cuestiones relacionadas al tipo de trabajo que llevan adelante, con el propósito de crecer y volverse cada vez más valiosos para las distintas empresas que promueven y desarrollan el sector agropecuario de nuestro país

Desde Manpower, asumimos con gran responsabilidad esta noble tarea de ser el empleador de miles de estos trabajadores rurales, buscando cada día hacer que esta etapa de plenitud y trabajo digno pueda ocupar un mayor espacio en cada una de estas familias. En lo personal, siento que desde mi trabajo como supervisor de campo tengo la posibilidad de ser parte de estos procesos de cambio, que han venido para quedarse y, seguramente, será por mucho tiempo más. Sin duda, esto significa para mí un gran orgullo como trabajador y como persona.

Notas
1 Los supervisores de campo de Manpower son empleados que se ocupan de coordinar y administrar los recursos humanos asignados a las operaciones rurales. El objetivo del puesto es garantizar un servicio de excelencia, a partir del control diario de proveedores, verificando la recepción y llegada de los trabajadores rurales, visitando los campamentos, controlando la red de emergencias médicas, proporcionando elementos de protección personal y colaborando de manera directa con los usuarios del servicio en lo que respecta a la liquidación y pago de haberes.
2 Los trabajadores rurales de Manpower viven en parajes rurales de los Departamentos de Loreto, Robles, Atamisqui, Salavina, Avellaneda, San Martín, Sarmiento y General Taboada.
3 En el marco de este Programa, Manpower realiza ciclos de talleres semanales de formación sanitaria en comunidades rurales de Santiago del Estero para los asociados de Manpower y sus familias, donde se abordan temáticas como: Mal de Chagas, Tuberculosis, HIV, violencia doméstica y nutrición, entre otras. Durante 2006 se desarrolló esta iniciativa junto a médicos sanitaristas e investigadores científicos de CONICET, y ONGs con sólidos conocimientos en la temática y en las problemáticas sociales de Santiago del Estero. Desde 2007, Manpower cuenta con una educadora sanitaria de Santiago del Estero para el desarrollo de las actividades. Desde Agosto de 2006:
• Más de 300 trabajadores rurales y sus familias fueron capacitados en temáticas sanitarias en 20 comunidades de Santiago del Estero (dentro de los Departamentos de Atamisqui, Taboada y Loreto).
• Colaboración con las escuelas de estas comunidades: En 2006, a través de la donación de más de 1 tonelada de artículos recolectados entre los voluntarios de Manpower de todo el país. Desde 2007, más de 2000 niños recibieron un nuevo par de zapatillas. Además, Manpower colabora con material de infraestructura y equipamiento para mejorar las postas sanitarias y los jardines de infantes de las comunidades.
• Más de 50 voluntarios corporativos de Manpower de distintos lugares del país visitaron estas comunidades para realizar la entrega de todas las donaciones.
• En 2009, profesionales de Manpower visitaron semanalmente 5 comunidades rurales del Departamento de Loreto: Puesto de Juanes; Lomitas; Monte Redondo; Km.90 y San Gregorio; realizando más de 20 talleres de formación sanitaria en cada una de ellas de los que participaron regularmente más de 120 personas. Además, se trabajó con una frecuencia quincenal en las comunidades de El Desvío, Tacañitas, Lote 29 y Lote 39 (Departamento de Taboada)



Reflexión


Para Manpower, marcar y construir una diferencia significativa y duradera para la vida de las personas es lo que guía nuestra misión como empresa de soluciones y servicios de RRHH. Esto es posible con la gestión de nuestra Unidad de Negocios Rural, a partir de la cual, miles de trabajadores de parajes rurales de Santiago del Estero acceden a un trabajo digno cada año.

Con nuestro trabajo cotidiano generamos vínculos profundos y sostenidos con los trabajadores y sus familias. Sumado a esto el desarrollo del programa de RSC “Huella Solidaria”, sentimos que podemos marcar la diferencia en la vida de estos trabajadores rurales. La posibilidad de acceder a un empleo digno y formal durante algunos meses del año permite que miles de familias santiagueñas puedan mejorar su calidad de vida y construir un futuro mejor.

La historia relatada pretende reflejar el sentimiento de los supervisores de campo de Manpower, protagonistas esenciales en todo este proceso, colocando así al trabajo y el esfuerzo, propios y de los trabajadores rurales, como los valores centrales que permanecen sólidamente arraigados en el campo argentino.

Descripción de la empresa: Empresa de soluciones y servicios en RRHH
Tipo de actividad: Servicios
Antigüedad: opera en Argentina desde el año 1965.
Cantidad de empleados: 730
Localidad en la que opera: Manpower cuenta con más de 80 sucursales en todo el país.
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Premio Habitantes de la Tierra: Productor
Premios Concurso Habitantes de la Tierra










Primer Premio: Productor



Todo lo conseguí con mis manos
Hermindo Exequiel Echeverría


Quiero contarles mi relato. Soy Nino tengo 32 años. Nací en una pequeña colonia llamada kilómetro 142, ubicado al sur de la provincia de Formosa, muy cerca del Río Bermejo.

Mi casa fue construida por mi papá, está hecha de estaqueo, barro con espartillo y con techo de zinc, debiendo cada año revocarla con lodo para luego pintarla con cal.

Desde muy pequeño les ayudaba a mis padres en los trabajos de la chacra, ellos sembraban algodón.

Mi padre, pareciera que lo veo, sembrando con una sembradora de un solo liño, con dos caballos que tiraban. En los meses de septiembre, octubre, cuando el calor rondaba entre los 35° y 40°.

Cuando el algodón ya estaba para cosechar, mamá, papá y yo con bolsas de arpillera, atadas en la cintura, cruzada entre las piernas, trabajábamos incansablemente, día tras día.

Nuestras manos juntaban 100 kilógramos de algodón cada uno, en cada jornada.

Con el dinero de toda la cosecha papá la trataba de administrar de manera que alcanzará hasta la próxima cosecha, pero a pesar de los esfuerzos casi nunca se lograba.

Una vez terminada la cosecha no me quedaba de brazos cruzados, debía seguir trabajando en changas en mi colonia; de sol a sol, con calor, con bronca, con desilusión, porque no veía progreso, pero sí cada vez más pobreza.

Cuando digo de sol a sol era de sol a sol por solo $5 por día, que solo alcanzaba para darle a mamá para comprar harina o carne.

Quería muchas veces salir a bailar o a divertirme pero muy pocas veces podía hacerlo, porque no alcanzaba.

Mi padre mientras trabajaba en su huerta.

Hasta los 25 años les ayudé a mis padres para que mis dos hermanos estudiaran, mi hermana terminó el secundario y mi hermano menor se recibió de Profesor de Matemática.

Tenía sueños, quería y anhelaba con progresar, con tener algo, aún no sabía que, pero algo.

Fue cuando decidí irme de casa.

El 24 de Julio de 2002 salí de Formosa con destino Mackenna, Córdoba, para trabajar con un conocido de la zona de Formosa, como ayudante tambero. El trabajo me gusto, el tambo tenía 24 bajadas con 1000 vacas en ordeñe, para el mismo trabajábamos 12 personas.

Todo funcionaba bien, hasta que tuvieron que reducir el personal y quedé afuera por ser el último que había entrado.

Pero no todo era tan terrible o al menos yo no lo veía así.
El camionero que buscaba la leche en aquel tambo me consiguió trabajo en Emilio V. Bunge, provincia de Buenos Aires; sin conocer a nadie, hice distintas tareas, desde cuidar caballos, partear vacas, trabajar en galpones, de banderillero, peón de campo, ayudante alambrador, durante todo un año.

Un tambero había sido despedido y entre yo. Trabajé durante un año aproximadamente, pero por diferencias con el encargado debí renunciar, aún hoy todavía no lo entendí.

Con el dinero juntado en todo lo trabajado, les envié a mis padres para que construyeran una casita de material, que en realidad y entre nosotros ese fue mi primer sueño alcanzado.

Estuve alrededor de dos meses realizando distintas tareas con un primo en la zona rural de Huanchilla.

Hasta que, conseguí trabajo en febrero de 2005, en Colonia El Noy, (Jovita, Córdoba) como ayudante de tambero, pero a su vez realizaba distintas tareas, desde la guachera, boyeros, entre otras cosas. Esto durante medio año, aproximadamente.

El tambero es el hijo del que actualmente es mi patrón, éste decidió dedicarse a la siembra, cosecha, y fumigación, quedando yo a cargo del tambo.

Actualmente hay 170 vacas en ordeñe, sacando 3000 litros por día .
No reniego de mi trabajo, aunque a veces estoy muy cansado, por tanto andar.

Si tuviera que contar cuanto camino por día no tengo idea pero sé que son muchas leguas, entre las caminatas en la fosa y en el lote.
Ordeño dos veces en el día. Mi jornada comienza a la tres y media de la madrugada y termino el ordeñe a las siete de la mañana, pero luego tengo que hacer boyeros o cuidar las vacas del empaste. A las tres y media de la tarde comienza el otro ordeñe.

No trabajo solo, tengo un gran compañero, llamado Raúl que es de gran ayuda, ya que si por algún motivo no puedo hacer algún trabajo él lo realiza. Él también es formoseño como yo.

No vivo en el mismo campo donde trabajo, porque la casa está dividida en dos, en una de las partes vive el hijo del patrón y en la otra parte mi empleado.

Así que me prestaron una casa a 2000 metros de mi trabajo, a veces me muevo en moto y otras veces en el auto.

En este lugar tuve y tengo mi primer trabajo digno, desde hace cinco años; segundo sueño concretado.

Formé mi propia familia, la misma está integrada, por mi señora y dos hermosos hijos (Lucía y Santiago). Tercer sueño realizado.
Tuve mi primer auto. Cuarto sueño realizado, a su vez lo logré cambiar por modelos cada vez más nuevos.

También tengo todas aquellas cosas que no soñé, ni jamás me imaginé alcanzar.

Todo lo logré en este pequeño lugar.

Aún sigo ayudando a mis padres y jamás los dejaré de ayudar, ellos me dieron la vida y me enseñaron entre otras cosas a trabajar.


Reflexión


Este relato solo es una pequeña gran historia, de una persona común, de un luchador, de un hombre normal, que no toma, no se droga, no mata, que no está en los noticieros; que solo trabaja para cambiar para conseguir lo que se propone, que se puede cambiar el destino; que no nos tenemos que conformar con lo que tenemos sino ir siempre por más, que ser pobre no es ser indigno. Que con trabajo, responsabilidad y honestidad también se consiguen cosas, quizás a largo plazo, pero todo llega.
Quiero que a su vez conozcan mi historia porque es la historia de muchas personas del norte de nuestro país, que sufren lo que los gobernantes roban. Que viven en la miseria extrema, que no hay agua, que no hay mejoras y que por eso tantos jóvenes buscan otros rumbos en otras provincias porque en la propia NO HAY FUTURO. Hijos lejos de sus padres, pero son esos hijos los que ayudan y poco a poco sacan a sus padres adelante.
Que paradoja, no los padres a los hijos sino los hijos a los padres.
Se sufre, se extraña mucho y se siente muchas veces una gran impotencia.
Y si estos no son valores: ¿Qué son?

Tipo de actividad: primaria
Antigüedad: 5 años
Cantidad de empleados: 1
Localidad en la que opera: Colonia El Noy, Jovita, Córdoba.
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Premio Habitantes de la Tierra: Pioneros
Premios Concurso Habitantes de la Tierra










Primer Premio: Pioneros



…Porque el país se hizo a fuerza de pico y pala…
Gizela Zon


Esta frase es la que utilizó don Antonio Mao para justificar el enorme sacrificio de todos aquellos pioneros como él, en el trabajo de la producción. Don Antonio, un pionero en la producción frutícola de Río Colorado, que con el pico y la pala, comenzó su incansable y gratificante labor… Labor de toda una vida, una vida de 101 años, que dejó marcas y huellas imborrables e inolvidables, llenas de esperanza, de vida, de progresos, de saber que siempre se puede, que siempre hay más.

Nació el cinco de enero de 1892, en España, Galicia, un pueblo de agricultores, criado en una familia humilde pero formidable, compuesta por su madre, padre y tres hijos varones. En 1907 Antonio, sólo tenía 15 años cuando se embarcó en un carguero repleto de inmigrantes, haciéndose pasar por hijo de una familia amiga, sin el consentimiento de su madre “cuando me fui, mi padre mando a mi madre a la casa de una familia amiga y cuando regreso yo ya no estaba”, contaba Antonio en una entrevista. Su padre sabía que él emigraría, pues en España existía el mayorazgo, era su hermano mayor quién quedaba en casa, por lo tanto él, debía marcharse en busca de un nuevo horizonte, como ya lo hiciera su otro hermano.

Su destino era América, precisamente Argentina, que muy pocos inmigrantes sabían que existía. Llegó a Buenos Aires en 1907, allí lo esperaba su hermano quién lo ubicó, con una familia amiga al cuidado de unos niños. Realizó todos los trabajos que se presentaban: trabajó en bares, dependiente de almacén, confiterías, panadero, y cuando cumplió 20 años salió a recorrer la Argentina, en su mayor parte como linyera en los trenes de carga. Durante su larga trayectoria en el país trabajó como peón rural, en las trilladoras, desgranadoras de maíz y todo lo que apareciera. La cosa era estar ocupado para poder comer.

En el carguero llegó hasta Mar del Plata, donde trabajó como chacarero en la papa por un tiempo, donde logró ahorrar la suma de $ 12.000 pero no fue nada fácil…. Fueron años de dormir a la intemperie, donde no había tiempo para siestas, se trabajaba de estrella a estrella, y para saciar la sed, se tomaba el agua sucia que se utilizaba para los motores de las trilladoras. Mas tarde la producción de papa se vería afectada por políticas económicas en desacuerdo y el trabajo de Antonio se desvanecía.

Pero como él siempre decía “no todas son negras”, la vida de ciudad no era para él, como la inestabilidad de un peón y en esta zona fue donde por primera vez escucha hablar de los canales de riego que se estaban construyendo en la zona de Río Colorado, para convertir las tierras de monte en chacras productivas. En ese tiempo la colonia estaba en su período de formación, donde Juliá era el capitalista que invertía y Echarren el técnico que programaba las cosas. La extensión de tierra de Juliá se parcelaba y se vendía a los inmigrantes.

Con esta noticia, y ya teniendo 34 años (1926) decidió comprar un monte con los pesos que había ahorrado en la cosecha de papa. Llegó a Río Colorado en la chata de un changador, y ahora sí en su propia tierra, bajo un chañar puso una cocina a leña, hizo un pozo donde solo cabía un catre, colocó unas chapas encima y ese fue su hogar por un largo tiempo.

Fueron comienzos muy duros, la chacra tenía un paisaje compuesto por montes rudos y salitrosos, que se confundían con el fuerte viento y la vacía soledad; era un lugar casi imposible de que una persona subsistiera, tanto que su hermano, que tenía una posición económica muy buena, orgulloso de la adquisición, cuando vino a visitarlo desde Buenos Aires pensó que se había vuelto loco, y quiso llevarlo con él, pero Antonio le respondió firmemente “yo no quiero un patrón, quiero tierra… pero mía; quiero un auto…pero mío...” Su hermano enojado solo dio media vuelta y se marchó sin replicar una sola palabra pero insistiendo aun en sus cartas.

Antonio había tomado la decisión y aunque el trabajo era duro lo realizó pensando en el futuro y ya podía imaginar una chacra en plena producción mientras desmontaba y emparejaba. En aquel monte hubo que bajar una loma de mas de un metro para poder hacer la primera siembra de secano, los trabajos se realizaban con seis o siete caballos y había que hacerlos esquivando raíces para no perder tiempo en la siembra, ya que había que producir algo para salvar el poco capital que se trataba de formar y continuar pagando las tierras, que se habían comprado con una hipoteca de primer grado con el banco y de segundo grado con la firma de Lorenzo Juliá y Echarren.

Antes de poner en producción sus tierras había que pensar en el riego que en principio era un gran problema, se había pensado en una sociedad anónima que administrara las aguas pero como las empresas no podían cobrar el canon de agua se constituyó la comisión de regantes, en la cual don Antonio tuvo el honor de integrarla siendo primero tesorero, luego juez de aguas y por último cuando se hizo cargo Agua y Energía fue el presidente de la Comisión de Regantes.
Siendo presidente de la comisión se aprobó por unanimidad la obra correctiva y ampliatoria del área de regadío en 20.500 hectáreas. Que actualmente sigue funcionando y ya comenzaron nuevas obras ampliatorias y de remodelación que le darán energía y riego a las tierras mas elevadas del valle del Colorado el sistema del Salto Andersen.

Los canales, en aquel tiempo, fueron construidos entre todos los vecinos a fuerza de pala de buey, y el mantenimiento se realizaba de la misma manera.

En 1932 tenia cuarenta años cuando se caso, con Nadia Alekceichuk, una inmigrante rusa con quien, conformo un hogar en el cual tuvo cuatro hijos, dos mujeres y dos varones, y luego diez nietos, todos varones y una sola mujer, que actualmente le han dado, hasta hoy, a Don Antonio once bisnietos y un tataranieto.

Afectados por la gran crisis mundial del año 1930 la producción no tenía salida, los canales habían sido traspasados a manos del estado y como si esto fuera poco… en el año 1936 el banco publicó los edictos de remate de las chacras y no tenían ninguna posibilidad propia de pagar las hipotecas. A Don Antonio su hermano Luis, que estaba en Buenos Aires, fue quien levanto su deuda, porque el quería como sea conservar su chacra. Esta fue sin dudas la situación mas difícil y dolorosa que vivió, porque si bien el había podido salvar sus tierras, vio como se las quitaban a sus amigos vecinos, que al poco tiempo fueron compradas por unos pocos pesos, y quien se beneficio con la compra, al cabo de dos años con la venta de los álamos pagó el valor de las tierras.

Se vivía en la miseria, para poder comprar galleta, las mujeres de los colonos, iban al pueblo en chatas viejas para vender el poco de producción que tenían y comprar lo más necesario. “Había algunos en esa época, que tenían café o té en sus casas pero no lo servían para ellos, para poder tener qué convidar a los visitantes…” contaba Antonio en una entrevista, en esta situación no se podía comprar carne, por eso se criaban chanchos y con eso se hacia una buena comida al medio día, que debía repetirse por la noche.

El progreso se inicia lentamente con la post-guerra. El resurgimiento de la industria nacional, al incrementar la masa de trabajadores y bajo el control de gobiernos populares desde 1946, hace posible una mayor demanda consumidora de frutas y vinos y produce una creciente capitalización de la colonia Juliá y Echarren que se favorece con la implantación de una Cooperativa de Productores. Que fomentaba la unión de productores y el trabajo en conjunto, en igualdad de condiciones, donde por supuesto Don Antonio formo parte de esta siendo socio fundador, y dejando una semilla que crece día tras día, tanto que mas tarde dos de sus hijos formarían parte también de la comisión y actualmente uno de sus nietos se dedica a la exportación de frutas en la colonia por medio de los servicios de esta cooperativa que sigue en sus funciones…

Costó 20 años de sacrificio, para que aquel monte rudo y salitroso, se transformara en un oasis de alamedas, frutales y viñas, que hoy continúan en producción, sustentados por sus hijos… Don Antonio ya no está con nosotros, nos dejó tras cumplir sus 101 años, pero no nos dejo solos, nos dejo una familia numerosa con todos sus valores bien inculcados, como la unión, la consagración al trabajo y sobre todo la vocación por la actividad solidaria…

Nos dejo un ejemplo inolvidable, de un luchador cuyo motor fue el crecimiento y el progreso personal y sobre todo social, sin tener conocimientos superiores (solo una porción de la enseñanza primaria) en su escaso tiempo libre se dedicaba a leer libros de todas clases, enciclopedias, historia, geografía, biología y todo aquel libro que apareciera, escuchaba las radios de Rusia y otros países, estudiaba los mapas, con sus rutas, ríos y relieves, era un apasionado por el saber. Nunca dudó de lo que hacía y de las decisiones que tomaba, nunca volvió a su país natal con ganas de quedarse es que: “aquí tenia todo”, en 1948, fue a visitar a su hermano mayor y lo apodaron “el americano” pero solo estuvo un tiempo porque el franquismo estaba fuertemente impuesto y el era de ideología republicano… pero este viaje traería con su regreso una interesante reflexión… aquella tierra española ya no le pertenecía, no tenía nada que lo atara, su vida estaba aquí en este oasis, en este paraíso que el mismo había construido a fuerza de pico y pala…


Gisela C. Zon
Bisnieta del protagonista de esta historia Antonio Mao

Colonia Juliá y Echarren.
Río Colorado-Río Negro.



Reflexión


…Don Antonio Mao fue un productor que sembró una historia de las miles que conforman nuestro país, historias de sacrificio, de sudor, de valor, de crecimiento personal pero también social, donde los valores principales son la solidaridad, la humildad y el trabajo en familia, en una familia enorme de hijos, nietos, bisnietos, amigos y vecinos que con trabajo en sociedad pudieron sembrar el progreso y cosechar esos frutos que no tienen precio.
Debemos reflexionar profundamente sobre estas historias, sobre estos ejemplos de unión, compromiso y sacrificio que lamentablemente hemos perdido por estas nuevas políticas neoliberales que solo nos enfrentan a unos con otros en un marco de competitividad absurda, con la que no llegamos a ningún lado, y perdemos la confianza en nosotros mismos.
No bajemos los brazos, volvamos a confiar en nosotros mismos pensando en nuestros hijos y sembremos juntos mas historias, mas ejemplos…
Descripción del productor: Se podría clasificar al principio como “pequeño productor” o “campesino”, ya que en sus comienzos tenia solo alfalfa y animales para subsistir, y luego se fue transformando lentamente y con mucho esfuerzo en un productor del tipo “familiar capitalizado” o “chacarero”, al incorporar herramientas y pasar del cultivo de alfalfa al de frutales de pepita.
Nota: bibliografía utilizada para la diferenciación de los sujetos en diferentes tipos sociales agrarios, para caracterizar al productor, es la siguiente:
Bendini, M.; Murmis, M. y Tsakoumagkos, P.(compiladores). El campo en la Sociología actual. Una perspectiva Latinoamericana, Capitulo I: “El agro regional y los estudios sociales”, Buenos Aires, La Colmena, 2003, 383 p.

Tipo de actividad: Producción frutícola.
Antigüedad: 67 años.
Cantidad de empleados: Uno permanente y temporarios para las practicas de raleo, poda y cosecha.
Localidad en la que opera: Rio Colorado-Rio Negro
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Premio Habitantes de la Tierra: Organizacion Pública o Privada
Premios Concurso Habitantes de la Tierra










Primer Premio: Organización pública o privada



La Chocleada
Nicolás Boero


Reflexión

Esta historia, la creación y el movimiento en sí, me ha llevado a reflexionar que no importa el lugar que ocupe uno en la vida, (Estudios cursados, propiedades, dueño de empresas, empleado, gerencias, ama de casa, padre, madre, etc.) siempre se puede hacer algo por ayudar al prójimo, solo debemos admitir que la vida es mucho más que la baldosa en la que vivimos, que la responsabilidad social nos corresponde a todos, que debemos dejar de echar la culpa a otros y que una idea nueva siempre es buena, no nos desilusionemos si no se puede aplicar en el momento, ya que normalmente sufren modificaciones, desilusionémonos si nos damos por vencidos.

“Cuanto más feliz seríamos si todos, sin importar lo que tengamos, compartiéramos un poco de lo que tenemos en pos de un objetivo en común; el bienestar del prójimo”



La Chocleada

El 2001 fue un año muy complicado en La Argentina; para fines de ese año los índices económicos demostraban la preocupante situación que se estaba viviendo en el país, las empresas y los privados desesperados por enviar el dinero de sus cuentas a otros países, ya que se vivía el corralito bancario y se preveía una posible devaluación de la moneda; el índice de desocupación trepaba día a día, así como también la pobreza y la indigencia; los precios de los productos disminuían debido al poco consumo y comenzaban los saqueos a supermercados. El país se encontraba inmerso en una profunda crisis política, económica y financiera, por lo que debieron renunciar el Ministro de Economía y el Presidente de la Nación. Era tal el desconcierto y la incertidumbre que ni el sector público ni el privado sabían por donde comenzar para revertir la situación.

Los medios de comunicación luchaban por logar mostrar la verdadera realidad por la que estaban atravesando los argentinos, y es en ese momento cuando Sebastián Deym, de 29 años de edad, productor agropecuario de la Provincia de Córdoba, más precisamente de Alejandro Roca, centró su atención en una entrevista televisiva que le estaban realizando a la señora Mónica Carranza, fundadora de la “Fundación los Carasucias”. El comedor Carasucias a través de las donaciones de alimento que recibe le da de comer a 2.500 familias y entrega refuerzos alimentarios a más de 1.500 chicos desnutridos y enfermos de Sida, diabéticos, tuberculosis y otras enfermedades. En dicha entrevista, la señora Mónica Carranza comentaba desesperadamente la terrible situación por la que estaban atravesando, sus donantes cada vez le enviaban menor cantidad de alimentos o directamente le dejaban de enviar alimentos y día a día recibía mayor cantidad de familias para alimentar. Y culmina su entrevista diciendo “Una cosa es hablar de hambre y otra cosa es sentir el hambre…”

Consternado por lo escuchado, apaga el televisor y mira por la ventana, concentrando su mirada en el lote de maíz que se encontraba frente a él, al mismo tiempo que reflexionaba sobre los comentarios realizados por Mónica Carranza, especialmente en la estrepitosa caída de los donantes de alimentos. Es en ese preciso instante cuando se pregunta ¿Como puede ser que exista gente que sufra de hambre cuando en 1 hectárea de maíz hay aproximadamente 80.000 choclos y nuestro país está poblado de maíz? Intenta comprender como puede ser que en un país que produce tanto alimento exista gente que esté sufriendo de hambre. Y comienza a pensar de qué modo puede proveer de alimento tanto a Mónica Carranza como a muchas otras organizaciones sociales que tienen como objetivo combatir el hambre. El no quería realizar una única acción espontánea de enviar alimento, porque son acciones que se desvanecen al poco tiempo, se debilitan; sabía que debía pensar en un sistema perdurable y fácil de replicar, para poder logar sustentabilidad en el tiempo. Desde el 2001 y hasta el 2005 insistió y perseveró con la idea de armar un proyecto con sustentabilidad en el tiempo que cumpliera con el objetivo de combatir el hambre. Se encontró con muchas personas, algunas muy negativas, otras con más preguntas que respuestas, otras con más problemas que soluciones, pero descubrió dos puntos claves, tan importantes eran que fueron los que lo motivaron a continuar con su búsqueda; el veía que la genta, a la que le trasmitía su intención, en su gran mayoría se mostraba interesada por acompañarlo, por ayudarlo con acciones por logar combatir el hambre y por logar el bienestar del prójimo, y por otro lado veía que mucha gente, en especial la juventud, no tomaba conciencia de lo que sucedía a su alrededor; pero aún faltaba la idea, esa idea que una vez creada es utilizada por todos los interesados en cambiar la realidad, esa idea que saca a más de uno de su letargo y enseña a quien lo desea como colaborar, como ayudar al prójimo a sobrellevar sus reales padecimientos

Es entonces en el año 2005 cuando se reúne con dos productores agropecuarios de la localidad de Alejandro Roca y les comenta sus intenciones de armar un proyecto para combatir el hambre creando responsabilidad social en la comunidad, y comparte toda la información reunida durante todos estos años. Este grupo de agropecuarios se propone que para la semana siguiente cada uno de ellos debía invitar a participar a otra persona en el armado final de la idea. Y fue así como luego de varias reuniones se comenzaron a unir los diferentes cabos para llegar a lo que hoy es un movimiento social llamado “La Chocleada”

La idea consiste en que un productor local done una hectárea de maíz cuando este apta para su consumo como choclo, los encargados de realizar la cosecha manual es la comunidad más cercana a la hectárea, es decir, específicamente los alumnos de los colegios secundarios acompañados por sus padres y docentes. De esta manera se involucra a los alumnos en especial y a la comunidad en particular a realizar una acción solidaria al movilizarse voluntariamente por el prójimo. Lo Cosechado es cargado en bolsas donadas y subidas a un camión, que en 24 hs entrega los choclos en el Banco de Alimentos más cercano a la hectárea, para que luego ellos la distribuyan en los comedores infantiles más carenciados. Para evitar intermediarios, punteros políticos o el envío de los choclos a destinos no carenciados es que se pensó en La Red de Bancos de Alimentos, ya que es una ONG especializada en la distribución de donaciones de alimentos en comedores infantiles y además otorgar trazabilidad de las entregas. El mismo día del evento y luego de cosechar la hectárea, se conversa con todos los participantes explicándoles que gracias a ellos por el esfuerzo realizado el día de hoy miles de chicos recibirán un plato de comida, que aunque parezca mentira no pueden contar con un plato de comida todos los días. Con el objetivo de involucrar a las empresas de dicha comunidad en la Responsabilidad Social Empresaria, es que se les ofrece participar del pago simbólico de lo cosechado y ese dinero es entregado a las instituciones sociales más necesitadas de la comunidad.

Los alumnos de las escuelas secundarias son los encargados de elegir a las organizaciones sociales, hospitales o entidades de acción benéfica que serán beneficiadas con la entrega del dinero recaudado a través de los aportes recibidos de las empresas de dicha comunidad. Un tiempo antes al día del evento, estas instituciones deben presentarles a los alumnos, en la escuela, sus necesidades y problemáticas, para que ellos puedan luego, elegir a conciencia y por decisión de la mayoría a que institución se beneficiarán. De esta manera se cumple con el objetivo de involucrar a los jóvenes desde temprana edad a tener conocimiento de la problemática de las diferentes instituciones de su comunidad. El ciclo es cerrado cuando las instituciones beneficiadas regresan a la escuela a presentar a los alumnos, docentes y empresas lo realizado con el dinero recibido.

La primera chocleada se realizó en Marzo del 2006 en la localidad de Alejandro Roca, Provincia de Córdoba. La zona venía muy castigada por una de las mayores sequías vividas hasta ese momento, igualmente el cultivo llegó a su mejor estado para poder cosecharlo como choclo. Esa mañana, en la que se estaba realizando la chocleada, aunque parezca mentira, cayo la lluvia más inesperada e intensa que se puede esperar para esa fecha, por lo que se tuvo que suspender el evento. Realmente no se sabía si llorar por la suspensión de “La Chocleada” o por la alegría de la lluvia, pero por suerte en esta chocleada se llegaron a cosecharon y enviar al Banco de Alimentos de Córdoba unos 4.500 kg de choclos, el equivalente a unas 13.500 raciones de comida. Muchos lo tomaron como un fracaso, pero en realidad fue el punta pié inicial de un movimiento que año a año tiene más adeptos, más involucrados, más interesado por querer dar una mano al prójimo más necesitado.

Con una mejor organización y un mayor número de voluntarios, alrededor de 140 personas, en el 2007 se realizó la segunda edición de “La Chocleada” en la localidad de Alejandro Roca. Ese día se vivió una gran fiesta, con el tiempo se comprobó que todas las chocleadas son una gran fiesta, se respiraba alegría y entusiasmo, todos cosecharon sin prisa y sin pausa toda una hectárea, para luego con el cansancio de la cosecha compartir la experiencia de ver la partida del camión hacia su destino final y sabiendo que con los 24.250 Kg cosechados alrededor de 72.700 chicos estarían recibiendo una ración de comida y se colaboraría en la comunidad con $15.500 a organizaciones sociales.

Producto de “La Chocleada” realizada en el 2007 y de la voluntad de otras comunidades por colaborar, es que para el 2008 se realizan 8 chocleadas en total, dentro del territorio de La República Argentina se realizaron 4 chocleadas en la Provincia de Córdoba en las localidades de Alejandro Roca, Alejo Ledesma, Laboulaye y San Francisco; se realizaron 2 en la Provincia de Buenos Aires en las localidades de Lincoln y Azul; y 1 chocleada en la Provincia de Santa Fe en la localidad de Venado Tuerto y dentro del territorio de La República Oriental del Uruguay se realizó 1 chocleada, en la localidad de Mercedes departamento de Soriano. En esta segunda edición participaron 1154 voluntarios, se cosecharon 115.000 kg de choclo, el equivalente a 320.000 raciones y se recaudaron de las empresas y particulares de las comunidades $92.000, con los que se benefició a diferentes organizaciones sociales de cada comunidad.

Realmente el 2008 fue un gran año para el movimiento, por las raciones entregadas, el número de voluntarios involucrados y la cantidad de organizaciones sociales beneficiadas. Pero también lo fue porque Deym comunicando su experiencia a medios de comunicación y conocidos, motivaba a que se presentaran voluntariamente interesados en organizar una chocleada en su localidad para el 2009. Si bien Deym estaba contento por el proyectado crecimiento que se visualizaba, pero no tenía en claro como lo enfrentaría, cual sería el mejor modo de organizarse para afrontar el futuro, como lograría para contener el movimiento dentro de los parámetros y objetivos para los que fue creado.

Fue entonces cuando Deym visitaba, como tantas otras veces, a un amigo de la infancia. Este conocía perfectamente la chocleada, su funcionamiento y sus objetivos, ya que era habitual que conversen asiduamente sobre la misma. Conjuntamente comienzan a delinear la manera de avanzar con el movimiento, y entre tantas puntos los más importantes eran que debían conseguir personería jurídica para poder recibir donaciones en especias o en dinero, realizar un manual de procedimientos tipo ISO9000 para ser utilizado como guía por las personas interesadas en organizar un chocleada, delinear claramente los objetivos propuestos para que sean comprensibles, se debería armar una pequeña estructura para poder coordinar, contener y dirigir el crecimiento entre tantas otras cosas y logar la sustentabilidad del proyecto en el tiempo, no dejar de comunicar la experiencia ni el movimiento y avanzar con una visión futura para desarrollar otros proyecto de acción social.

Durante el 2009 se realizaron un total de 11 chocleadas, 9 chocleadas realizadas en La República Argentina y las 2 chocleadas realizadas en la República Oriental del Uruguay. Dentro del territorio argentino las mismas tuvieron lugar en la provincia de Córdoba en las localidades de Alejandro Roca, Alejo Ledesma, Rio Cuarto, San Francisco y Laboulaye, en la provincia de Santa Fe en la localidad de Venado Tuerto, en la provincia de La Pampa en la localidad de General Pico y la provincia de Buenos Aires, en las localidades de Salazar y Pergamino; y dentro del territorio de Uruguay se realizaron en las localidades de Mercedes, departamento de Solano y en la localidad de Young, departamento de Rio Negro. A pesar de las pocas precipitaciones y la brutal sequía vivida en casi toda la región, las chocleadas fueron un verdadero éxito, cosechando un total de 155.445 kg, entregando 466.335 raciones de comida, involucrando a un total de 2.254 voluntarios entre los cuales 1.875 eran adolescentes y beneficiando económicamente y materialmente a 17 organizaciones sociales pertenecientes a dichas comunidades.

Con el fin de lograr los objetivos planteados y la sustentabilidad en el tiempo, actualmente se armó una mínima estructura para dirigir este y otros proyectos, se está tramitando la personería jurídica, se les invita a las empresas, en especial a las ligadas al campo a colaborar económica y estructuralmente con el proyecto, se avanza con el delineamiento de nuevos programas dirigidos a combatir el hambre creando responsabilidad social en la comunidad.

Para el 2010 se prevé la realización de 20 chocleadas, de las cuales 18 chocleadas se realizarán en La República Argentina y 2 chocleadas en La República Oriental del Uruguay. Se estima alcanzar una cosecha record de 270.000 kg y de entregar unas 785.000 raciones de alimento para niños carenciados.

La Chocleada seguirá creciendo cada año gracias a la gente de campo, porque la cultura del verdadero hombre de campo es especial, gente sensible que ofrecen su trabajo y tiempo, así como también sus pertenencias, sin pedir nada a cambio y por el bien estar del otro.



Descripción de la organización:
Un grupo de productores agropecuarios creó en el 2005 un movimiento social y solidario llamado “La Chocleada”, que consiste en la recolección manual de una hectárea de maíz donada por un productor rural, cuando esta está apta para su consumo como choclo. Los encargados de realizar la cosecha son los alumnos de los colegios secundarios, de la comunidad más cercana a la hectárea, acompañados por sus padres y docentes. De este modo se involucra a la comunidad, en especial a los más jóvenes en realizar acciones solidarias. Como forma de pago simbólica por la cosecha obtenida, distintas empresas aportan dinero que será recaudado y entregado a las instituciones sociales más débiles. Los alumnos son los encargados de elegir a la institución social que recibirá el dinero de las empresas. Tanto las empresas como las organizaciones sociales pertenecen a la comunidad de los alumnos. De este modo se involucra a los alumnos, docentes, padres y empresas en una acción solidaria, y se los interioriza, en especial a los alumnos sobre las problemáticas existentes en su comunidad, generando capital social.
Tipo de actividad: Movimiento social sin fines de lucro dedicado a combatir el hambre, involucrando a las comunidades y creando responsabilidad social.
Antigüedad: En el 2006 se realizo la primera chocleada.
Cantidad de empleados: Aún no tiene.
Localidad en la que opera: En La Argentina en las provincias de Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Buenos Aires; y en el Uruguay en los departamentos de Rio Negro y Soriano.
Visión: “Combatir el Hambre creando Responsabilidad Social”
Misión: “Ser un programa social y solidario dedicado a combatir el hambre, movilizando e involucrando a las comunidades y empresas en la construcción de valores perdurables”
Valores: “Comprometer a la comunidad, sobre todo a niños y jóvenes, a movilizaRSE voluntariamente”
“Hacer cosechas humanizadas”
“Invitar a empresas e instituciones a pertenecer a nuestro proyecto”
“Apoyar económicamente a instituciones locales con más necesidades”
“Crear conciencia social, generando capital humano con valores perdurables”
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Premio Habitantes de la Tierra: PyME
Premios Concurso Habitantes de la Tierra






















Primer Premio: Categoría Empresa Pyme o Familiar


Cruz de Piedra: un lugar en el mundo
Carlos Corvalán


Introducción

Importancia de la historia narrada:

La historia que narramos ha sido construida a partir de hechos tomados de la realidad, de los comentarios precisos de los participantes, de compartir con los mismos, de alguna manera, su vida cotidiana, sus experiencias, sus interrogantes y sus expectativas.
La importancia se resume en el paso de las ideas a los proyectos concretos. Y a la expectativa de logro de los objetivos. Allí está el verdadero desafío.


Cruz de Piedra: un lugar en el mundo

Todavía vive Maipú ecos de los festejos por sus 150 años y la evocación de una historia a la vez centenaria y próxima. En tierras huarpes -tiempo de la colonia-, misioneros jesuitas habían dejado sus huellas, durante el proceso de evangelización, con la Capilla de Nuestra Señora de las Mercedes de la Cruz de Piedra, que, hacia mediados del siglo XIX, deteriorada, había dejado de funcionar.
La región tomaría su nombre de una cruz hecha con canto rodado de la zona, que sentaba el punto de convocatoria para encuentros doctrinales y educativos.
Es en 1858, cuando el entonces gobernador de Mendoza, don Juan Cornelio Moyano, decretó que Cruz de Piedra -primitivo asentamiento de aproximadamente 38 familias-, tomara el nombre de Maipú. Tres años más tarde, en 1861, se fundó la ciudad cabecera de este nombre en el lugar en que actualmente se encuentra, constituyéndose Maipú en uno de los 18 departamentos de la provincia de Mendoza, y quedando el asentamiento antes mencionado como uno de los doce distritos del departamento.
Sobre tierra de jarillas y algarrobos, retortuños y jume, retamos y alpatacos, cobijo de cuises, teros, vizcachas, comadrejas y perdices, se atesoraron, con el potente aporte inmigratorio -tesonero y emprendedor-, y la fuerza escondida en la aridez de la tierra –descubierta por el aporte de las aguas de un río providencial- vides y olivares, bodegas y fábricas, sueños multiplicados hechos realidad.

RSE: Edificando en valores
En el mundo globalizado, a partir de la década de los noventa – con la aceleración de la economía, las nuevas tecnologías de la información y comunicación, la conciencia ecológica, entre otros factores de diversa índole-, se pone sobre el tapete el tema de la responsabilidad social empresaria o responsabilidad corporativa.
Compromiso, conciliación, eficacia, mayor justicia en la distribución, principios y valores, ética y calidad, en consecuencia, mejoramiento en lo social, económico y ambiental, son conceptos en juego para cimentar nuevos paradigmas.
Se trata de construir un equilibro nuevo, en el que, lo que “debe” ser es simplemente lo que “debería” ser; sin embargo, para mostrarlo, hay que abrir caminos a fin de transformar la realidad.
Responsabilidad significa dar respuesta -completar y hacer posible el proceso de comunicación- a pedidos instalados en la sociedad, para los que no hacen falta palabras del emisor: habría que estar sordo para no escuchar.
Desde el punto de vista de la empresa, significa posicionarse activamente en objetivos de desarrollo sustentable, con estrategias de rentabilidad que posibiliten armonizar la economía, el bienestar social y el medio ambiente.
Desde 1992, Isabel Vivero Olivícola, de Victoria del Ser S.A., produce olivos, vides, higueras y nogales en Cruz de Piedra. Hoy está entre los siete principales viveros del país en la especialidad. Su zona de influencia abarca Cuyo, el NOA, sur de la Provincia de Buenos Aires, Patagonia, Uruguay, sur de Brasil y Perú. En su camino de autodefinición, especialización e integración, ha desarrollado su Plan Estratégico, incorporado software de Trazabilidad, elaborado su Código de Etica y Convivencia cimentado en sus valores centrales – justicia, calidad y orientación al servicio-, establecido Buenas Prácticas Agrícolas y ha certificado Normas ISO 9001.
A partir de 2003 comenzó a realizar programas anuales de capacitación técnica para su personal del área de Producción, a los que incorporó temas de Higiene y Seguridad Industrial en 2005, sumando posteriormente Salud Integral y Deportes. En 2006 se asoció a VALOS, institución que representa RSE en Mendoza. Compartiendo la visión y misión de VALOS –“contribuir desde el sector empresario para alcanzar una Mendoza sostenible” y “movilizar y acompañar a la comunidad empresaria en el camino hacia el desarrollo sostenible”- firmó un Convenio con el Municipio de Maipú, y entidades zonales para el dictado de Programas de Capacitación durante 2007, que se completó en 2008 con la apertura de un CENS –Centro de Educación de Nivel Secundario- para posibilitar la finalización de la escuela secundaria a aquellos trabajadores que abandonaron el nivel medio.
Desarrollar actividades en un medio rural, privilegia la posibilidad de pretender transformar la realidad. Superviven valores intrínsecos que transmiten la tierra y el hombre enraizado en la naturaleza. Ellos abrojan al suelo aquellos pilares que tantas veces parecen diluirse hacia el cielo, ocultándonos, al alejarse, la luz del sol.


Nosotros, el prójimo, o, Del dicho al hecho

Llegaste a las ocho. Un mate cocido con unas tostadas de pan casero que tu vieja todavía te prepara, y a recorrer un par de kilómetros en la motito.
No sabés si te gusta más en verano o en invierno. Cada estación tiene lo suyo. Pero ahora es primavera, y a la salida del sol los invernáculos resplandecen. Cientos de miles de plantas de olivos. Por aquí, estacas nuevas para enraizar bajo una finísima nube de agua. Cerca, la que echaron raíces en las primeras macetas, una promesa. Las más altas, listas para algunas cargas. Ya llegó el camión y tus compañeros están listos. Comienza la semana. Qué me tocaba hacer hoy?
Escuchás las charlas de las mujeres, seguro contándose las novedades del fin de semana. Tenés más sueño que de costumbre. El lunes pasado empezaste la secundaria. En realidad, volviste a empezar, porque la dejaste hace nueve años.

Lo pensaste bastante. Salir de trabajar, correr a lavarse un poco, cambiarte la ropa para llegar a la escuela a las seis y media de la tarde, y quedarte ahí dos horas… A lo mejor te vas a quedar dormido en clase -te preguntás- mientras se te vienen un montón de cosas a la cabeza.

Tus viejos tienen una viñita, dos hectáreas, no más. Criaron tres hijos. Vos tenés veintinueve; el que te sigue, dos años menos, y uno “colado, de once. Hay que seguirle el paso al más chico! Parece que en la primaria le abren la cabeza y le meten tantas cosas! Cuando cuenta, a la hora del almuerzo, te quedás sorprendido, casi sin entender.

Y cómo te vino esto de terminar la escuela? No sabés muy bien. El año pasado, la empresa en la que trabajás hizo reuniones mensuales, los sábados. Ya habías ido el año anterior para capacitaciones técnicas: podar, fertilizar, controlar plagas y enfermedades… Pero las de los sábados del 2008 estuvieron mejor- Está bien que era toda la mañana, pero no te aburriste para nada. Varias empresas colaboraron con el vivero, especialistas en distintos temas.

Te acordás cuando te gastaste casi un sueldo en comprarte ese celular carísimo que viste en la tele? Cómo olvidarte de lo que pasó con tu viejo que casi te mata! Y vos, que durante ese mes no pudiste ni ir a la esquina, buscando moneditas en el fondo de algún bolsillo. Ni ayudar a la vieja… eso sí que te dolió! Y ahí estaba el que daba clase ese sábado, justo hablando de cómo administrar lo que uno gana. Casualidad, no?
De todo lo que escuchaste, que fue mucho, te acordás de cuando vieron nutrición y buena alimentación, calidad, trabajo en equipo, comunicación y conflictos, seguridad industrial, cómo levantar objetos pesados.
Y lo que todavía te da risa con los muchachos, es cuando la psicóloga que venía de la Municipalidad de Maipú, habló de educación sexual y planificación familiar, y les enseñaba a todos – hombres t mujeres- cómo usar un preservativo! Y te viene a la cabeza, los dos que se sentaban al lado tuyo, él, veinte años y ella dieciocho, con un bebé de meses.
Menos mal que, para que ahora estos dos padres jóvenes y otros que también tienen niños chicos puedan ir a la escuela, el vivero va a poner una persona que los cuide mientras están en clase!

Cuando viste una lista que la gente del vivero hizo pasar para ver quiénes no habían terminado el secundario, lo pensaste antes de anotarte. Y pensaste en tus padres, en tus hermanos, en vos…; en que, aunque te gusta la tierra, fuiste a un supermercado de Maipú porque necesitaban gente, y sólo podías hacer cola si tenías la escuela terminada; en que, algún día tus hijos te iban a dejar con la boca abierta, como lo hace tu hermano menor, o más; en que, no querés dejar tu pueblo, pero te tienta esa fábrica nueva que recién se abrió; en que la Ana, tu novia, está terminando el último año…

Y le vas a poner ganas, nomás. Y ya verás cómo hacés con matemática, inglés, y cuanta otra cosa más. Y a lo mejor lo convencés
al Mauro, el de veintisiete, para que se meta también.

Como abrojo en el alma

Hace más de medio siglo, en fincas de la zona de Maipú, hubo visionario a cuyo alrededor se alborotaban los niños cada pago de quincenas. Ellos venían con sus padres, y traían en sus manos sus libretas de calificaciones. Recibían de las manos de aquel hombre su esperado premio – un billete- por cada diez logrado.

Se llamaba Don Carlos Manuel Corvalán.

Descripción de la empresa:
Vivero Isabel es un vivero agrícola productor de olivos, vides, higueras y nogales. Comenzó a desarrollar su actividad en 1992. Rediseñó su plan estratégico en 2004, fijando objetivos a cumplir y las estrategias para alcanzarlos en los próximos cinco años y las instancias de evaluación periódica.
A partir de 2005 la empresa cuenta con un software de trazabilidad de última tecnología que permite conocer el proceso productivo completo, obteniendo información desde el origen del material hasta la obtención y seguimiento del producto final (control de insumos, mano de obra, costos, etc.)
Ha privilegiado el Estudio de Diseño de Estructuras Salariales a fin de analizar los factores de motivación de los empleados y su relación con el aspecto remunerativo, gestionar tanto la competitividad externa como la equidad interna, profundizar en técnicas tradicionales y no tradicionales de compensación, y su impacto en la estructura de costos de la empresa, y en la motivación y productividad del empleado
En 2006 comienzan a implementarse Buenas Prácticas Agrícolas específicas bajo normas estandarizadas que asumen compromiso con el medio ambiente y con los operarios y consumidores para la obtención de un producto final de calidad.
Se trabajó para implementar normas ISO 9001 a partir de diciembre de 2007 con la finalidad de garantizar al cliente nacional e internacional el proceso productivo y la obtención del producto final, incluido el servicio postventa. Se obtuvo la certificación nacional e internacional el 15 de diciembre de 2008.
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Premio Habitantes de la Tierra: Emprendimiento Asociativo
Premios Concurso Habitantes de la Tierra










Primer Premio: Categoría Emprendimiento Asociativo

Recuerdos de Pilar
Luis Felipe Avella


Introducción
Esta es una historia breve, que tiene que ver con el esfuerzo de todos los días. Nuestra pequeña empresa, es una Cooperativa, que a partir de este año 2009 ya tiene su carácter oficial y Nacional, luego de dos años de esperas y trámites.

Somos productores apícolas y estamos montando una planta para procesar alimentos, ya que, en nuestro horizonte vemos la siembra para alimentar nuestras colmenas y a la vez cosechar para transformar lo sembrado en alimentos. Estamos construyendo la planta procesadora a pequeña escala y la misión y la visión es darles a los productores la posibilidad de aumentar sus volumenes de producción y beneficiarlos con una comercialización más justa, que la que consiguen en este momento con los grandes acopiadores intermediarios. Los que nunca arriesgan nada y siempre sacan ventajas. Tratamos de dar capacitación en determinadas áreas, como la calidad, las buenas prácticas, la sanidad y todo lo referente a como optimizar los recursos que cada uno tiene a su alcance.

A Luis Felipe Avella, lo conocí a través de una videoconferencia en un curso el pasado 2008. Y al enterarme que Luis viajaba a la Argentina, lo invite a pasar unos días en mi casa. Así fue, que resulto este relato que presento, ya que considero una magnífica vista, bien ajena y bien lejana, pero muy próxima a la vez. Es eso que une a cada uno de nosotros a cada uno de los que vamos a participar en este concurso. Este relato es el fiel reflejo de nuestro grupo cooperativo. Aunque aquí estamos 3 de los integrantes, es lo que somos todos, así de simple y sencillo. Y que luego de la presentación del concurso en la rural, al ver este mail que Luis me mando al volver a Colombia, lo llame y le pedí su anuencia para presentarlo en el concurso, así que este es nuestro relato.

Juan Manuel Cuello
Grupo Agroapicola Pilar

Recuerdos de Pilar

Hola Juan Manuel.
Unas pequeñas y sencillas palabras. (Favor copiar-imprimir para Damián y Enrique). MUY FELIZ NAVIDAD Y 2009 PARA PILAR Y TODO SU BUEN COMBO.

Recuerdos de Pilar

Me veo en Pilar, más exactamente en una casa de campo con dos hectáreas de terreno, jardines y árboles y verdes y pájaros de primavera. Estoy en la mesa del comedor, a mis pies hay dos hermosas boyero de berna que de vez en cuando me rozan a propósito, buscando que les sobe el pecho. La casa tiene algo de parecido a la de mis abuelos en el barrio La Calleja de Bogotá, además de los espacios amplios en una sola planta, el cubre lecho rojo con negro de lana, idéntico al que tenía la cama de mi tío Diego –que estudió publicidad en Buenos Aires con pelo largo y barba y riesgo-, creo que también es el olor a fresco de los pisos de baldosa.

Ahora mismo suena el teléfono que nadie contesta. Juan está de siesta; Sofía, de compras; yo les estoy escribiendo.

Así pasan las cosas en este gigantesco país de hadas y duendes y diablos. Entre las hadas está Sofía, quien es la madre de Juan y es una señora de luz que no oye muy bien y su alegría está cifrada en la alegría de los otros, sobre todo al alimentarlos/nos. Con Sofía nos hablamos sonriendo y no es que se parezca mucho a mi abuela mamadela, es otra cosa, siento que a veces la una ríe utilizando el cuerpo de la otra. Le dije a Juan que su madre es una santa. Hoy en la mañana, que recuerdo de Pilar, me dijo: "te voy a extrañar. Sabes que esta siempre será tu casa."

Finalmente contesté el teléfono, era Enrique, el presidente de la Cooperativa Apícola del Pilar, quería decirme que el Ford Fiesta rojo de Damián tiene no sé qué problemas, por lo cual tenemos que buscar un carro desde la casa de Juan hasta el canal de televisión local, donde seré entrevistado en más o menos una hora.

Los duendes son Juan, Enrique y Damián; se parecen al trío de bohemios de El lado oscuro del corazón, andando con ellos por Pilar me siento simplemente feliz. Pero la suya es una bohemia social, llevan cuatro años de asado, son parte de 27 socios de una cooperativa apícola que cree en una Argentina más justa, han movido cielo y tierra y ya casi venden su primer frasco de miel de comercio justo.

Los diablos son los mismos de siempre, los de Pilar utilizan casuchas con cercas eléctricas para tener familias bolivianas trabajando 18 horas, pagadas (toda la familia) por un solo mal sueldo, en condiciones que compiten, en el peor sentido de la palabra, con las plantas de producción masiva de China. En otro cuento aparte, recuerdo que la señora María, andando por La Montañita, un pueblo del departamento del Caqueta en el corazón de la Amazonía Colombiana, me dijo que lo chino era bueno y barato; yo le conté de la explotación en China y contándole me acordé de Pilar, al fin la señora María dijo que nunca más compraría chino, ni de ningún malnacido que explotará a la gente.

Juan es el único hijo de Sofía y la trata con un cariño duro, una franqueza que recuerda el antepasado español de estas tierras. Juan se educó en Europa, donde vivió siete años. Ganó campeonatos jugando al hockey en patines de cuatro ruedas. Escaló picos reconocidos, el Aconcagua seis veces. Me contó que su padrastro había perdido todo lo de su madre (y lo de él) apostando a los caballos y que luego llegó la crisis… y que la casa-finca dónde ahora vivían era de la familia. Si encuentra a su padrastro lo mata, “despacito”, dice. Ahora Juan ha encontrado su norte en la Cooperativa. Y tiene a Ceci, su novia, y espera casarse pronto. Sofía le acepta todo, inclusive cuando él le dice enérgico: "la puta madre mamá, quién te había pedido que hicieras comida tan tarde". (Sofía nos había esperado hasta tarde despierta y nosotros comimos en el pueblo). El otro día Sofía me confesó: "los hijos son para quererlos toda la vida, pero te confieso que a éste a veces quiero matarlo, che". Y reímos de nuevo. Los dos compartimos el cariño por Juan.

Enrique, el presidente de la cooperativa de apicultores del Pilar, es un personaje; hay que ver cómo relata la historia de su jefe inglés que algún día le enseñó el significado de la responsabilidad ambiental, siendo Enrique jefe de operaciones de una planta de producción de empaques de lata, donde trabajaba con italianos, galeses, españoles, polacos y hasta argentinos. El inglés sólo le dijo: “es la última vez que riegas aceite sobre tu bello país”. Enrique había tirado, por última vez, el derrame de aceite de la planta a los campos contiguos. Enrique no usa celular, es un hombre fuerte, franco y tierno que abre los ojos al hablar y conoce a todo el pueblo por nombre, apellidos y árbol genealógico. Dice que su mayor felicidad es cuando por fin tiene tiempo para almorzar en su casa y su esposa le pregunta, “¿y hoy que queremos comer?”, el resto del tiempo lo invierte de un lado a otro, haciendo gestiones para su cooperativa que, como ya mencioné, está pronta a vender su primer frasco de miel de comercio justo.

Damián completa el trío que de los 27 socios de la cooperativa se encargó de mí. El es culto, sabe muchísimo de árboles y de historia. Habla bajo, es muy suave para ser argentino y tiene una doble fractura en su pierna derecha por lo que anda en muletas. El carro de Damián, un Ford Fiesta como el que tenía mamadela, es el auto oficial de la cooperativa. A veces lo maneja Juan o Enrique, ellos llevan la esposa de Michi (así le dicen con mucho cariño a Damián) al trabajo, luego recogen a Damián, que decidió estudiar en la Universidad del Salvador a los 40. Y el Ford anda todo el día, medio destartalado. Hoy tuvo un problema, como decía Enrique en la llamada anterior. Michi o Damián es un ser con la luz de aquellos que saben mucho más de lo que dicen y guardan su inteligencia con humildad. Al despedirnos me regaló cada cuestión que dejamos pendiente, la música y la historia de la Argentina: un Cd repleto de su música preferida y Lo pasado pensado, un libro muy valioso de Felipe Pigna.

Juan llamó a una especie de compañía de taxis, son carros -Renault 12 la mayoría- privados que operan bajo una cooperativa de transporte sin mucho papeleo (me imagine, luego Juan me conto que eran remises), para llevarme a la entrevista en tv con Oscar, quien hace todo lo que tenga que ver con periodismo en Pilar, además baila tango, canta y seguro debe ser un gran cocinero y un amigo de maravilla. Pilar es un pueblo pequeño que empezó a rodearse de countries, unos condominios de gentes con dinero, que se encierran tras rejas y vigilantes armados, nunca van al pueblo y sólo se mueven en coches de lujo al trabajo/universidad/colegio o al centro comercial a 5 km de Pilar.

Al terminar la entrevista para la televisión con Oscar (acá se pronuncia con acento en la a), éste me dio otro beso con fuerza; al menos me han dado unos 10 besos masculinos y yo he correspondido con casi la tercera parte. Había unos 10 niños con sus profesores esperando en el estudio, que serían entrevistados por haber ganado un premio intercolegial, (por una campaña para el cuidado del corazón). Al terminar mí entrevista ellos y ellas y sus profesores aplaudieron como si yo hubiera contado un buen cuento. Esa noche repartí abrazos y me tomé fotos con los niños.

Además de la tele, también hice tres notas radiales en las tres emisoras de Pilar; uno de los periodistas, gordito y queridísimo, se entusiasmó tanto con la posibilidad del comercio justo en Pilar que terminó regalándome una deliciosa botella de vino. Hablé a estudiantes y profesores de Agronomía en la Universidad del Salvador, el secretario académico es la ostia, como diría David, mi íntimo amigo de España. Y justo el hoy, que hoy recuerdo de Pilar, me di cuenta que, por no revisar con cuidado el correo, me perdí de dar una conferencia en la Universidad de Buenos Aires. Si pude dar una charla a la Directora Nacional de Alimentos y a su equipo, lo que representaría en Colombia una fracción de la plana mayor del Ministerio de Agricultura.

En síntesis Argentina me abrió los brazos y se crearon compromisos de traerme con más tiempo y mayor financiación para el próximo año. En eso ayuda mi hermano Gustavo.

Así fui feliz al Sur del Sur. En Argentina crece el sueño de una economía solidaria y un comercio justo, mientras algunos encontramos la mejor excusa para hacer nuevos hermanos latinoamericanos.

Abrazo fuerte.
Luis Felipe.
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Concurso Habitantes de la Tierra
Habitantes de la Tierra
Valores del Campo Argentino


Concurso de historias responsables

Ganadores:

Categoría Empresa PYME o familiar:
Primer Premio: Cruz de Piedra: un lugar en el mundo, de Carlos Corvalán.
Mención especial: Grupo Romagnoli. Jorge Romagnoli.

Categoría Productor Agropecuario
Primer Premio: Todo lo conseguí con mis manos. Hermindo Exequiel Echeverria.
Mención especial: La muerte de un campesino. Bernardo Schifrin

Categoría Organización pública o privada
Primer Premio: La Chocleada. Nicolás Boero

Categoría Emprendimiento Asociativo
Primer Premio: Historia de una Cooperativa. Luis Felipe Avella
Mención especial: Historia de Quijotes. Verónica Torassa

Categoría Pionero
Primer Premio: Porque el país de hizo a fuerza de pico y pala. Gisela Zon
Mención especial: Los Sucios y excéntricos. Teresa Cazenave

Categoría Empresa Grande
Primer Premio: La historia de un cambio: Dejando nuestra huella en las comunidades rurales de Santiago del Estero. Manpower

Jurados

Ricardo Hara (EticAgro), Gustavo Secilio (EticAgro), Pablo Romero (AACREA), Carlos Curci (CAPA), Fernando Vilella (FAUBA), Flavio Fuertes (Pacto Global, Naciones Unidas), Roberto Bisang (CEPAL), Bernardo Kosakof (CEPAL)
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El 2 de octubre del 2007 se lanzó en Jujuy la Iniciativa de Etica y RSE en la Producción Jujeña.

La Iniciativa es impulsada por la Secretaría de Desarrollo Productivo
y EticAgro, con el apoyo técnico del INTI y Prodernoa.

Debemos destacar que en el mismo acto se firmó un Convenio Marco de Trabajo entre la provincia de Jujuy y EticAgro.

La Iniciativa tendrá los siguientes componentes:

Comercio Justo, su objetivo es promover en los pequeños productores, artesanos y agroindustriales, una salida exportadora real, en donde la mayor parte del precio que pague el consumidor llegue al productor.

La Fábrica Sustentable, incorporar a pequeños productores y trabajadores, a iniciativas comunitarias, con productos diferenciados, cuyo destino sea el mercado externo, bajo una marca global. Se incorporará al INTI como posible formulador de unidades demostrativas, dentro de su Programa de Extensión.

Difusión del Pacto Global. Su finalidad es la de promover y difundir la implementación del Pacto Global, como parte del cumplimiento de los objetivos del Milenio de Naciones Unidas. El Pacto Global es una iniciativa voluntaria que promueve la observancia de 10 principios basados en 4 ejes fundamentales: a. Derechos Humanos, b. Derechos Laborales, c. Cuestiones Medioambientales y d. Anticorrupción.

Abastecimiento Básico Comunitario: Es una iniciativa del INTI orientada a desarrollar, diseñar y construir alternativas agroindustriales en pequeña escala que permitan a grupos carenciados poder elaborar alimentos para el consumo social.
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Last Minute Market
El Proyecto con la Universidad de Bologna (Last Minute Market) comenzó en el mes de marzo del 2004. Se trata de la recuperación de alimentos cercanos a la fecha de vencimiento para realizar donaciones, además de una Fábrica Escuela de dulces (“La fábrica sustentable”). EticAgro es la contraparte local y el proyecto se emprendió en el Mercado Central de Buenos Aires desde el año 2004 y en el 2008 se inició en Brasil con el acompañamiento de EticAgro. A continuación un resumen del proyecto desarrollado por la Universidad de Bologna. Más detalles pueden encontrarse en www.lastminutemarket.org
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La Fábrica Sustentable
Nuestro Proyecto

Promover fábricas–escuela de productos agroindustriales en la Argentina y el mundo, con activa participación de pequeños productores, familias y trabajadores desocupados o subocupados, previamente capacitados por nuestro Proyecto, bajo una marca global que garantice la protección de los derechos humanos, el medio ambiente y una adecuada distribución de excedentes en toda la cadena productiva.

A estas fábricas las denominaremos “fábricas sustentables” o su versión en inglés “The Sustainable Factory”.
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