Prensa > Nota Tiempo Agropecuario
Nota Tiempo Agropecuario
Nota Tiempo Agropecuario
Calidad y Responsabilidad Social Empresaria en el Agro
Gustavo Secilio
Nota Tiempo Agropecuario 12/2006
Ratificando una tendencia vigente desde la década del sesenta en la UNCTAD, y bajo el lema “Comercio, No ayuda” comenzaron a difundirse fuertemente a partir de la mitad de la década del noventa, demandas que hacían especial énfasis en las condiciones “adecuadas” de comercialización. Con ese concepto surge el Comercio Justo, un sistema integral que reduce la intermediación y asegura que una parte importante del precio que paga el consumidor vaya indefectiblemente al productor. Estas demandas tienen su origen en el llamado “consumidor conciente” de los países desarrollados, una categoría pequeña aun, pero en expansión.

También ocurrieron en la década del 90 una serie de hechos que minaron la confianza en muchas empresas, las quiebras de Enron, Parmalat, WorldCom y la denuncia de que algunas companías del sector deportivo y agropecuario ocupaban trabajo infantil o esclavo en sus filiales ubicadas en el extranjero, en especial en países menos adelantados. A estos eventos se vienen sumando graves consecuencias ambientales provocadas por el hombre, por ejemplo la lluvia ácida, el cambio climático, la degradación de la tierra, la pérdida de la biodiversidad, etc.

Frente a estos argumentos surge la Responsabilidad Social Empresaria (RSE), que la Unión Europea define como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y ambientales en sus operaciones empresariales y sus relaciones con sus interlocutores.

La RSE se manifiesta de diversas maneras: protocolos, índices, códigos de conducta, etc., e inicialmente fueron una respuesta de las empresas y gobiernos a las preocupaciones de la sociedad de los países desarrollados, vinculadas al cuidado del medio ambiente, los derechos humanos, el pago más adecuado por los productos de los pequeños productores, etc...

En la década de los 90 comenzó la expansión de los códigos de conducta en las empresas. Por ejemplo Larry Sanders y Parr Rosson señalan que en Estados Unidos y Canadá el 80% de las empresas lo poseen. Más al final de la década surgen protocolos más elaborados como el Global Reporting Initiative (GRI), AA1000, Balance Social, SA 8000 y el Pacto Global de Naciones Unidas.

Por otro lado, los sistemas de calidad tradicionales fueron, de a poco incorporando la relación entre la empresa y el medio que la rodea (no solo el medio ambiente), los stakeholders o grupos de interés, es decir aquellos que son de alguna manera afectados, o tienen relación con la empresa, vecinos, consumidores, proveedores, etc..

En general, se distinguen dos ámbitos de acción de la RSE, el interno y el externo:
• En el ámbito interno, las empresas socialmente responsables deben tomar en cuenta a sus empleados en cuestiones que van desde las condiciones laborales (salud, seguridad, clima laboral, etc.) hasta su capacitación para poder adaptarse a los cambios. También debería incluir un compromiso de transparencia e información adecuada con sus inversionistas, accionistas y socios.
• En el ámbito externo, la RSE incluye a la comunidad local, los proveedores, los clientes, las autoridades públicas, así como las otras organizaciones (por lo general, de la sociedad civil) que representen los intereses de la comunidad o del medio ambiente. Los temas que suelen tratarse van desde la ética en el trato con proveedores hasta los derechos humanos de los diferentes actores y la protección del medio ambiente.

Muchos de estos protocolos indican el cumplimiento de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y varias de las Convenciones de la Organización Internacional del Trabajo, etc. En otro orden algunos refieren a las condiciones de producción y elaboración, períodos de carencia en agroquímicos, situación medioambiental, etc.

Las acciones empleadas a nivel de la empresa suelen ser varias, que pueden superponerse o realizarse en el tiempo, por ejemplo:
Redacción y cumplimiento de un Código de Conducta o Código de Etica. Se relaciona con el accionar de los empleados de la compañía, tanto interna como externamente.
Acciones de Marketing con Causa, filantrópicas, benéficas, etc. Se refiere a acciones puntuales en relación con la comunidad.
Acciones de RSE. Más estructuradas y con objetivos a largo plazo, bajo el siguiente concepto: La empresa tiene un fin más allá de sus ganancias, el de crear valor no solo para sus accionistas y empleados, sino para la sociedad en la cual está inserta.

En la cadena agroindustrial estas demandas poseen características específicas, ya que se produce alimentos (en especial cuando hay muchas personas que no pueden comprarlos) y se trabaja con recursos naturales. Gerard Laborde ilustra estos conceptos: “Hace 6 o 7 meses en Suiza por primera vez vi etiquetar una banana diciendo “puede comer esta banana sin ningún remordimiento porque ha sido producida por pequeños productores en condiciones sociales éticas a nivel de la explotación de la finca y con prácticas respetuosas del ambiente”. Debe destacarse que ya en el 2000 las bananas con sello de Comercio Justo Max Havelaar poseían el 25% del mercado suizo.

Desde mediados de los 90 comienza la incorporación de requisitos de gestión ambiental y social en las normas o procedimientos vinculados al sector agroindustrial, tales como las Buenas Prácticas Agrícolas, Buenas Prácticas de Manufactura y HACCP. Cabe destacar que dichas normas son mayormente de origen privado y voluntarias, tal es el caso del EurepGAP involucradas en todas las etapas de la producción de frutas, hortalizas y flores y en los últimos años en la cadena ganadera. Este código se está difundiendo extensamente, con adhesión de empresas minoristas y mayoristas europeas.

Para clarificar estas nociones puede subdividirse en tres clases de requisitos:
a. Sistemas basados en criterios de Justicia y Responsabilidad Social : Se involucran las demandas referidas al concepto ya explicitado de RSE, e incluso más amplias. Se incluyen certificados de sustentabilidad ambiental, económica y social, como por ejemplo el certificado SA 8000, el protocolo AA 1000, o el Pacto Global. Se involucran también certificaciones del tipo “libre de Organismos Genéticamente Modificados” o las referidas al Bienestar Animal.

Por otra parte los procesos ligados al Comercio Justo son un modelo de este tipo de demandas. A diferencia de otros sistemas de calidad, en este último grupo es muy relevante la participación de los consumidores y comercializadores, especialmente a través de ONG, que en muchos casos financian parcialmente el proceso, debido a que se trata de pequeños productores. Dos ejemplos: la primer miel argentina en certificar Comercio Justo: COOPSOL, una cooperativa de Santiago del Estero y el primer vino orgánico de la Cooperativa La Riojana de La Rioja, ambos certificados por FLO, una asociación de certificadoras con base en Europa. La asociación francesa “La ética en la etiqueta” ( l’éthique sur l’étiquette) , es un conjunto de 44 organizaciones que promueve el etiquetado conciente sobre la base de los derechos humanos y el derecho del consumidor de estar informado, que denominan la “calidad social”.

Merece subrayarse el Pacto Global de Naciones Unidas (Global Compact), ya que es la iniciativa más importante a nivel mundial, con 3800 empresas que lo han firmado. Es un protocolo de cumplimiento voluntario que no es auditable ni certificable, que plantea el respeto a 10 principios básicos, agrupados en 4 ejes:
- Derechos humanos
- Normas laborales
- Medio ambiente
- Anticorrupción

En Argentina lo han suscripto 270 empresas, entre las que se destacan Arcor, Guayal, Basf, YPF Repsol, Establecimiento Las Marías, Ledesma, el Mercado Central de Buenos Aires, la Facultad de Agronomía de la UBA y hace un mes el grupo Grobocopatel, entre otros.

b. Creencias religiosas. Se refiere a las demandas atadas a códigos morales de larga data basadas en requerimientos religiosos, no del todo definido por los teóricos de la calidad. Se requiere de este modo: respetar, atender y entender las creencias religiosas de cada comunidad. Los casos más comunes son los productos Kosher, para la comunidad judía y Halal, para la musulmana. En ambos sistemas existen sendas certificaciones con parámetros específicos para alimentos. Según la SAGPyA el mercado mundial de productos Kosher es de 50.000 millones de U$S, mientras que el Halal es de 150.000 millones.

c. Formas de producción. Responde a la demanda del consumidor por alimentos producidos de determinada manera, por ejemplo sin el uso de agroquímicos o con criterios de sustentabilidad. Los más conocidos son los productos orgánicos y la serie de normas ISO 14.000, en referencia al ambiente. En el futuro las certificaciones de sustentabilidad, que atestigüen que el producto ha respetado el medio ambiente, seguramente serán moneda corriente.

Posiblemente aun no se diferencien claramente aspectos de filantropía empresarial versus un real compromiso de la empresa con la sociedad, como lo plantea la RSE. Sin embargo los protocolos, índices, códigos de conducta, comienzan a crecer rápidamente y quienes los implementen tendrán mayor posibilidad de éxito y, aún mejor, claramente expuestos sus valores frente a la comunidad, demostrando un comportamiento proactivo y responsable.

La cadena agroindustrial en un país como la Argentina, recibe esas demandas y además por producir alimentos, afronta dos desafíos simultáneos a corto y mediano plazo: enfrentarse a nuevos barreras en sus exportaciones, ligadas justamente a temas ambientales y sociales y, por el otro lado responder proactivamente a consumidores, trabajadores y Estado.
  Mostrar este artículo en formato PDF Imprimir artículo Enviar artículo

Explorar artículos
Artículo anterior Nota SuperCampo Nota Ambito Financiero Artículo siguiente

Login

Nombre:

Contraseña:

Recordar



¿Recuperar la contraseña?

Regístrese

Menú

Participe!!

¿Cómo ser socio?+Info
_MSC_RESIZED_IMAGE