Responsabilidad Social Empresaria > El Nuevo Paradigma del conocimiento
El Nuevo Paradigma del conocimiento
El Nuevo Paradigma del conocimiento
EN UN MUNDO donde el conocimiento de los ciudadanos prima por sobre los recursos naturales, la educación debe generar Capital Social de calidad, lideres y talentos con una Visión Compartida, en el marco de una Misión Colectiva y una Agenda Común. Esa es la clave para lograr capacidad de crear colectivamente nuevo conocimiento local. En nuestro caso, se trata de una tarea imprescindible si queremos una sociedad más rica y equitativa, a partir de una consolidación de la competitividad del agro argentino.

Hay que formar los mejores ciudadanos, profesionales y pensadores que, accediendo a la máxima calidad educativa posible sean profesionales idóneos, innovadores, creativos, que contribuyan al desarrollo científico-tecnológico, actúen éticamente y tengan claro el compromiso con el desarrollo y bienestar de su comunidad. Solo el conocimiento transformará nuestras ventajas comparativas, incrementando la productividad, en competitivas. Es una tarea ardua, compleja, pero posible; históricamente Argentina lo ha hecho y aún hoy en algunos casos demostramos, como comunidad, que podemos, sabemos y queremos hacerla.

POR UN NUEVO MODELO. En esta dirección, debemos apuntar a cambiar el viejo paradigma tradicional, que busca sólo una mejora en la calidad educativa en virtud de satisfacer la demanda actual de los estudiantes, para pasar a una nueva visión, en la cual la mejora implica la creación de una visión de las necesidades de conocimiento futuro, profundizando en aquellos campos del conocimiento que se vislumbran relevantes, aunque el alumnado aún no lo visualice. Para lograrlo debe contar con instrumentos de difusión, reconocimiento, becas y presupuestos acordes.

Para ello debemos continuar generando y profundizando las reformas institucionales, organizacionales y tecnológicas que permitan el relanzamiento del Sistema de Educación en todos los niveles, con especial énfasis en aquellas áreas que consideremos estratégicas para el futuro del país, donde el sector agroindustrial es sin duda uno de los más relevantes. Si lo logramos formaremos las cabezas que nos permitan ingresar a esa Sociedad del Conocimiento en las mejores condiciones.

En este contexto, el siglo XXI nos obliga a salir del encierro en donde nos marchitamos, administrando sólo las limitaciones burocráticas y presupuestarias de una Universidad autista, donde hay mucho discurso, poco pensamiento y casi ninguna acción que transforme realmente la realidad a partir de incorporar masivamente el conocimiento en los procesos económicos.

“Necesitamos un modelo de Universidad pública, gratuita, progresista, democrática, sustentable, eficaz y honesta, abierta fuertemente a los procesos de la producción y el trabajo”.

Todo lo expuesto se debe a que la capacidad humana para resolver problemas, es mucho menor que el volumen actual de información disponible para esos problemas. Trabajar con nuevas perspectivas desde las competencias y saberes, modifica nuestras visiones y debemos reformular nuestros enfoques y estructuras de educación. Hoy necesitamos más tiempo para reflexionar y menos para buscar información, por ello la principal tarea es generar las condiciones intelectuales que permitan y fomente la reflexión profunda.

El paradigma de la Sociedad del Conocimiento está gestando una nueva trama social a escala planetaria; una sociedad “sin fronteras”, donde las distancias están siendo superadas por la irrupción de las denominadas nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). En este escenario, se establecen otras relaciones entre los actores, que modifican las formas de organización y producción en todas las esferas de la vida social y en sus instituciones. En todos los sistemas sociales que funcionan bien hay una fuerte integración entre el Estado, las universidades y las empresas. Tiene que haber políticas de estado, tiene que haber un sistema científico-tecnológico acoplado y empresarios responsables para que eso funcione. Hay que lograr y combinar los intereses de los tres sectores en un proyecto común que ya tiene destinatarios. Cultivemos los talentos de nuestros jóvenes y sacaremos provecho de esta enorme oportunidad, volvamos a educar al soberano.


EJEMPLOS QUE ENSEÑAN

¿Cómo, para qué, y en qué contexto deben aplicarse estos nuevos paradigmas del conocimiento en la agroindustria?. Para aprovechar las grandes oportunidades que producen, el crecimiento explosivo del sudeste asiático, la diversificación de las dietas, la valorización de nuestros productos más competitivos y los nuevos usos que se les asignan, por ejemplo, en los biocombustibles. Para eso es importante conocer las experiencias que se desarrollan en otras regiones del mundo. Es muy conocido el crecimiento explosivo encabezado por China e India. Este crecimiento está generando cambios económicos y sociales que modifican el comportamiento mundial ya sea de las materias primas por su demanda, como de los industriales por su oferta.

En China se formó la clase media más grande del mundo, por suerte para Argentina, ávida de nuevos productos. En los últimos 30 años el consumo de carnes per capita creció un kilo por año (1,2 millones de TN por año), cada 3 años el total de nuestra producción. En tres décadas aumentaron 10 veces nuestra producción total. En el caso de la leche se espera pasar en pocos años, de un consumo de 6.000 a 30.000 millones de litros, 3 veces nuestra producción actual. En este escenario es fácil visualizar el por qué de la firmeza de los precios de todos los productos de base agropecuaria.

Pero lo más importante es que China produjo la mayor transformación educativa de la historia al formar en los últimos años millones de profesionales, especialmente ingenieros y promover a centenares de miles de estudiantes de grado y posgrado en las mejores universidades de todo el mundo. Este fenómeno, junto a los 800 millones de campesinos que esperan una oportunidad de trabajo industrial, constituye una potencia difícil de igualar. Pero representan el 20 % de la población y tienen el 7 % de la tierra cultivable del planeta. Enorme desafío para los que con potencialidad y sobre todo con inteligencia sepan ver y aprovechar la oportunidad

* Director Programa Agronegocios FAUBA, miembro de EticAgro

[i]Nota Publicada en el Insert de la Revista SuperCampo, marzo 2008
  Mostrar este artículo en formato PDF Imprimir artículo Enviar artículo

Explorar artículos
Artículo anterior Calidad y RSE Las Certificaciones Sociales en el Agro Artículo siguiente

Participe!!

¿Cómo ser socio?+Info
Open in new window